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Héctor Serrano Azamar: Nuevas reglas para la igualdad

OPINIÓN

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La semana pasada, en sesión pública, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral aprobó los lineamientos sobre paridad para el proceso electoral 2017-2018. Los partidos políticos estarán obligados a registrar listas de candidaturas al Congreso de la Unión encabezadas por mujeres. En el caso del Senado, 50% de las fórmulas por mayoría relativa registradas por cada partido o coalición deberán estar integradas por titular y suplente mujeres, en el primer lugar, la lista de representación proporcional será encabezada exclusivamente por mujeres. Para la integración de la Cámara de Diputados, prevalece el principio de la paridad horizontal y vertical, esto es, que los partidos políticos deberán postular al menos a 50% de candidatas mujeres en los distritos electora- les, además de tener que encabezar las listas plurinominales de por lo menos dos circunscripciones electorales. Hay voces que se oponen al establecimiento de estas medidas, por considerarlas un atentando contra la autodeterminación de los partidos políticos y, en efecto, en una democracia plena, dichas disposiciones podrían ser consideradas incluso violatorias de derechos político-electorales, pero muy pocos pueden afirmar que los mexicanos hemos alcanzado el nivel de madurez democrática necesario para prescindir de dichas regulaciones. Los datos históricos en la integración del Senado nos aportan más elementos para poder formarnos una opinión de la conveniencia o no de la aprobación de los lineamientos; en el periodo 2000-2006 hubo 108 hombres y 20 mujeres, en 2006-2012 fueron 106 hombres y 22 mujeres mientras que en la actual legislatura la integración es de 86 hombres y 42 mujeres. Si bien las nuevas reglas no garantizan completamente la igualdad entre hombres y mujeres en las competencias electorales porque las desigualdades provienen de una herencia machista arraigada en la forma de hacer política, por lo menos son un avance sustancial en la consolidación de nuestro modelo democrático. Las cosas no deberían ser así, mujeres y hombres tendrían que poder competir en igualdad de circunstancias con la esperanza de ser favorecidos por el voto del electorado, a través de presentar las mejores propuestas, habría de postularse y ganar el mejor, independientemente de su género. Las reglas están aprobadas y todos somos responsables de ellas, mujeres y hombres por igual, el empoderamiento de la mujer es una realidad, no deberían usarse las nuevas condiciones para el favorecimiento de intereses políticos que desvirtúen la larga lucha de las mujeres de este país por generar mejores condiciones de igualdad. Ojalá que nadie caiga en la tentación de utilizar su condición de mujer para tratar de sacar beneficios políticos indebidos en el ejercicio de su profesión, eso nos debería de doler a todas y todos por igual.  
*SECRETARIO DE ENLACE CON GOBIERNOS ESTATALES Y POLÍTICAS PÚBLICAS DEL PRD