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El Arquitecto

OPINIÓN

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La larga tradición bélica italiana abarca los campos de futbol donde se forman bravos defensas que usan toda su disciplina y creatividad en el juego para detener al rival. Otra larga tradición local es el arte, así que cualquier acción tiene que responder a la efectividad y la estética. En esos campos se creó un crack. Andrea Pirlo nace el 19 de mayo de 1979 en Flero, provincia de Brescia, Italia. En 1995 inicia su carrera profesional en el Brescia Calcio, que ganó la Serie B en 1996-97, y ascendió a la Serie A. En esa misma temporada Pirlo es contratado por el Inter de Milán, pero pasaría por varios equipos hasta llegar en 2001 al Milán A.C., donde de verdad empezaría a brillar. Su posición de medio centro creativo, le permitía recibir el balón del defensa y orquestar la jugada ofensiva, y mostrar una habilidad para diseñar ataques, que le ganó el mote de El Arquitecto. Obtuvo la maestría con su golpeo certero para lanzar una pelota 40 metros a los pies del compañero y con el perfeccionamiento del tiro libre, poemas que vencían porteros y barreras. ¡Trilli Campanellino! le gritaban los italianos por la ligereza y magia que mostraba al estar rodeado de 3 o 4 contrincantes ávidos de sacarle el balón y mover su cuerpo hasta aparecer solo y listo para continuar la jugada, semejante al hada de Disney, pero sin perder su elegancia viril. Lo llamaban Mozart por el arte, habilidad y efectividad que combinaba en la creación de jugadas maestras. Su cadencia y cambio de ritmo hacían de un deporte fuerte una sinfonía que embelesaba el alma, de ahí aquello de Metrónomo. En sus 10 años con el Milán y cuatro con la Juventus de Turín obtuvo innumerables premios, como los seis títulos de Serie A, dos Copas y tres Supercopas de Italia, dos ligas de campeones de la UEFA, dos Supercopas de Europa y un Mundial de Clubes. Fue artífice de su selección para ganar el Mundial de Alemania 2006, al vencer a Francia en series de definición desde el punto penal 5 -3, en aquel juego en el que Zidane se hizo expulsar por su cabezazo a Materazzi. Ni una inteligencia sublime, ni una gran imaginación, ni las dos cosas juntas forman el genio; amor, éso es el alma del genio, una frase del Mozart músico que aplica también para el jugador, por conquistar el corazón de los de aficionados, el respeto y admiración de sus pares y porque se necesita mucho amor y respeto por la pasión de una vida para despedirse de ella cuando llega el momento. El pasado 6 de noviembre El Arquitecto anunció su retiro de las canchas a los 38 años, después de jugar con el New York City F.C. de la MLS. Se retira porque ya no se siente en condiciones físicas, pero su alma es harina de otro costal. ¡Gracias, maestro por tantas y tantas obras de arte que nos regalaste, addio Arquitecto!