Haz tu denuncia aquí

Héctor Serrano Azamar: Frente Ciudadano ¿Diferencias irreconciliables?

OPINIÓN

·
En el Coyoacán de los años noventa, en su plaza pública más emblemática, los días domingo eran de fiesta; los jóvenes de todas partes de la ciudad solíamos reunirnos, era un desfile de fachas y de pluralidad. Asistían eskatos, rastas, hiphoperos, cholos, fresas, gays, darketos, rockeros, nacos, heterosexuales, socialistas y capitalistas. Perdón a los que me faltaron, éramos demasiados, demasiado diversos. ¿Cómo era posible que en un sólo espacio pudieran convivir tantas subculturas urbanas? ¿Que no sintiéramos la necesidad de acabar con el opuesto, de defender nuestra identidad a toda costa, aunque ello significara la agresión a los contrarios? Simple, muy simple. teníamos objetivos comunes; divertirnos y aprender uno del otro. Éramos en ese momento habitantes de un solo mundo. Sería mentir, decir que no hubo problemas y que todos los domingos fueron color de rosa. Hubo altercados, discusiones y peleas, sobre todo cuando algún macho alfa quería demostrar que era mejor a los demás, que poseía la razón absoluta de las cosas, o cuando simplemente no se podían soportar las diferencias. Aquello no bastó para acabar con Coyoacán, era nuestro espacio, nuestro territorio, nuestro lugar de encuentro y aceptábamos las diferencias porque estas nos enriquecían, nos enseñaban, estábamos dispuestos a compartir aquello que no era propiedad de nadie y que a la vez era de todos. La plaza pública se modificó, cambió con el tiempo, los puestos de artesanos se reubicaron, ya no tropiezas con ellos, pero Coyoacán conserva su esencia; aún se sigue reuniendo gente de todos lados, de cada rincón, diversa, plural y a veces antagónica, ¿Por qué? Fácil, se conserva el objetivo común: divertirse y aprender uno del otro. Los partidos políticos buscan establecer gobiernos, que son junto con el territorio y la población los elementos del Estado. A diferencia de nosotros, ellos no tienen que buscar un objetivo, ya lo tienen, el único que deberían tener, el bien común. Tienen una Constitución y muchas leyes que les dicen cómo hacerlo. Sólo tienen que seguir el guión. Me gusta pensar en un futuro para México, como en aquella plaza pública con todos juntos buscando lo mismo, construyendo un lugar donde se pueda convivir y la pluralidad sea nuestra mayor fuerza. Las diferencias irreconciliables no deberían existir, menos en política, la tolerancia no significa claudicar a tus ideas. Lo siento, no puedo pensar diferente, recuerde que fui joven en el Coyoacán de los noventa.   *Secretario Nacional del PRD