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Adiós, Margarita, adiós

OPINIÓN

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Desde hace 5 años (agosto del 2012 para ser precisos), comentamos que la carrera política de Margarita Zavala Gómez del Campo—interrumpida desde 2006—retomaría el camino, con miras, primero, a una diputación federal en 2015, y después a la candidatura presidencial para el sexenio 2018-2024, siempre y cuando su esposo consiguiera mantener el control del PAN después de que dejara la Presidencia de la República. Pero como Felipe Calderón resultó medio inepto y no pudo prolongar su carrera política más allá de 2012, la señora Zavala no consiguió ninguna de las dos cosas, por lo que el viernes pasado renunció al PAN para lanzarse como candidata independiente, donde según sus detractores va a hacer el ridículo.  ¿Qué le hizo pensar a la esposa del ex presidente Calderón que podría ser una figura relevante en el PAN si sus antecedentes en el blanquiazul eran bastante pobres? ¿Quién le hizo creer que su candidatura presidencial podría ser fuerte, consistente, promisoria y atractiva para el electorado? ¿Por qué Calderón “le lavó el coco”, alimentando en ella la ilusión y la esperanza de que podía ser algo más en la política que la primera dama? Los mismos “calderonistas” que ocuparon cargos importantes en el sexenio 2006-2012 (Ernesto Cordero, Javier Lozano et al) comentaban con frecuencia la ineptitud política de la señora Zavala, aunque nunca se atrevieron a decírselo al jefe. ¡Pues si lo hubieran hecho, no les iba a tocar hueso post-sexenal! Exclaman los anticalderonistas. En su mensaje del adiós, y al puro estilo del Papa Juan Pablo II, Margarita dijo “me voy, pero no me voy”. O sea: “Renuncio al PAN, pero no a mi deber de hacer política con principios y participar en la vida pública de México”.  Y ya encarrerada, acusó a Ricardo Anaya de no darle chance de ocupar ningún puesto en el partido, y lamentó que además de cooptar los órganos del blanquiazul, haya terminado por entregar las decisiones más importantes del PAN a otros, en clara referencia a Dante Delgado Ranauro, quien según algunos panistas es quien “tripula” a “Ricky”. Y casi con lágrimas en los ojos, Margarita se quejó de que a pesar de que reiteradamente pidió a la dirigencia del PAN que impulsara un método democrático, transparente y claro para la elección de la candidatura presidencial, nunca la escucharon. “Pedí reglas. Lo pedí en público y en privado, lo pedí en la Comisión Permanente, por escrito y en video. La respuesta siempre fue una evasiva”. ¡Estás equivocada, Margarita! Le espetó Ricardo Anaya. Pero qué bueno que te vas, porque con tus quejas, amarguras, intrigas, le estabas haciendo mucho daño al PAN, le quiso decir. No se atrevió a ofenderla refiriéndole la opinión de un buen número de panistas y no panistas, quienes afirmaban que, con ella como candidata del PAN a la presidencia del República, corrían el riesgo de terminar en cuarto o quinto lugar. Que si la renuncia de Margarita Zavala beneficia al PRI; que si el PAN se le está deshaciendo en las manos a Ricardo Anaya; que si el blanquiazul se fracturó… esa es otra historia.   Columna anterior: Las “cuentas chinas” de los apoyos