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Cuando la constitución no nos ayuda

OPINIÓN

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Un buen amigo que trabaja en una secretaria de estado tiene una delicadísima tarea: asignar el presupuesto asignado cada año. Me dijo: “el gasto es un tiro de precisión, todo debe estar perfectamente justificado; no te puedes pasar un centavo, no te debe sobrar un centavo, en ambos escenarios hay graves consecuencias, inclusive la cárcel”. Todas las secretarias, entidades o instituciones que reciben recursos públicos, están bajo la misma obligación: gastar el dinero para lo cual fue asignado; no hacerlo así se convierte en un acto inconstitucional. Ese es el dilema. Nuestra Constitución establece en su artículo 134 que el dinero público debe manejarse bajo los criterios de eficiencia, eficacia, economía, transparencia, honradez, para satisfacer los objetivos para lo que fue destinado. Cualquier otro uso del dinero público, así sea para ayudar a los demás, es un acto inconstitucional severamente castigado. Esa es la razón por la que no cristaliza el objetivo de partidos políticos de destinar recursos del proceso electoral de 2018 para apoyar a los damnificados y a la reconstrucción. El dinero está etiquetado para realizar campañas políticas y su uso será evaluado por la Secretaría de la Función Pública. Lo mismo sucede en el Instituto Nacional Electoral de Lorenzo Córdova. El Consejo General del INE tuvo que desechar las estrategias para destinar dinero a los afectados de los terremotos por una sencilla razón: es recurso público. Por cómo está hecha nuestra Constitución, el INE no pudo activar acciones de solidaridad a los trabajadores afectados, tampoco pudo aplicar el descuento de 10 por ciento salarial, ni ejercer 700 mil pesos reunidos para los afectados de los sismos. Todo lo anterior viola flagrantemente la Constitución. La única alternativa que tuvo el INE fue devolver a la Secretaria de Hacienda de José Antonio Meade el recurso sobrante de este año, además los mil millones de pesos del proyecto cancelado para los nuevos edificios. En caso de desastre nuestra Constitución no nos ayuda. Es importante recordar que la ley fue hecha para el hombre, no el hombre para la ley. Este precepto elemental no se aplica, tampoco hemos visto la tan mencionada flexibilidad de la ley. Tenemos preceptos inflexibles que no nos dan margen de maniobra. Nueva tarea para los legisladores: incluir excepciones al artículo 134 en caso de desastres naturales, porque de otro modo no hay poder humano que pueda moverlo. Corazón que sí siente Los comunicadores tenemos una gran responsabilidad con nuestras audiencias y lectores. Además de informar con veracidad, hay que estar presentes y vigentes. A nadie sirve un comunicador sin medio y en silencio. Reconocer con humildad cuando se está equivocado y al menos preguntar a los aludidos en alguna opinión. No hacerlo así nos vuelve un gremio soberbio.   Columna anterior: Sin techo