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La cara perversa del influyentismo

OPINIÓN

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Un edificio ilegal que no se desplomó el 19S al quedar apoyado de un condominio habitacional contiguo es la negra metáfora de la relación entre constructores y autoridades, donde en esta historia un rico empresario con fama de mecenas político pudo burlar la ley en una demarcación en la que el jefe delegacional solo pensaba en cómo hacerse de la candidatura al gobierno de la ciudad. Se sostiene de pie el 238 de Nuevo León, en la Condesa, con sus dos pisos y helipuerto que debieron demolerse antes del sismo. Aunque se construyó en secreto –de noche y madrugada– los vecinos empezaron una batalla contra Julián Ventosa Aguilera, quien hizo la pista de aterrizaje en lugar prohibido con el propósito de trasladarse habitualmente desde Puebla, donde radica, para atender sus negocios inmobiliarios en CDMX. Ventosa, sin embargo, asistió el 12 de septiembre, una semana antes de la tragedia, a casa del alcalde de Cholula, Juan José Espinosa, un político carismático y popular con posibilidades de hacerse de la candidatura al gobierno de Puebla. Ricardo Monreal, jefe delegacional en Cuauhtémoc, donde está el edificio ilegal del empresario inmobiliario, lo había descubierto en sus inicios como militante de MC hasta llevárselo con él a Morena. A esa reunión, Espinosa también convocó a otros empresarios para darles una noticia. En torno a una mesa rectangular y con una copa de vino en mano el alcalde de Cholula se puso de pie y luego de un preámbulo, dijo: “He decidido no contender por la candidatura al gobierno, pero quiero anunciarles que dispongo todo mi capital político en favor de Enrique Cárdenas Sánchez”. Se refería al ex rector de la Universidad de las Américas Puebla, quien estaba presente y agradecía el gesto. Entre los gobernantes apoyados por Ventosa para llegar al poder, están Mario Marín en Puebla y Fidel Herrera en Veracruz, donde Ventosa también es propietario de edificios. Como jefe delegacional, Ricardo Monreal, solía viajar a Cholula y encontrase con Espinosa. Y llegó a tener acercamientos con el empresario. En esos viajes el año pasado, incluso creció la rivalidad entre Monreal y Martí Batres, presidente nacional de Morena, porque éste buscaba imponer al diputado local Rodrigo Abdala, sobrino político del senador Manuel Bartlett, mientras el primero metía las manos al fuego por Espinosa. Por eso llama la atención que el jefe delegacional no haya priorizado la defensa de los vecinos, que hoy fueron desalojados por culpa del 238, pues la Seduvi ordenó desde abril la demolición del inmueble. Otro que también debe dar la cara por su polémica decisión es el magistrado Rubén Minutti de la quinta Sala del Tribunal de Justicia Administrativa, según reportes de la prensa, a pesar de todas la violaciones al uso de suelo. ¿En qué se basó para conceder un amparo a Ventosa y que impidió a los vecinos tocar el inmueble? El 19S ha demostrado al mundo que el influyentismo es una de las caras más perversas de nuestra identidad nacional.   Columna anterior: Falla geográfica en Tláhuac