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Prohibido Mérida

OPINIÓN

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Esta es la consigna en el mitin de mi vida. Tengo contraindicado a mis amigos el destino del momento. En los últimos tres años, el mismo número de leales compañeros de vida  han dejado todo por irse a vivir a la Ciudad Blanca.

El embrujo por avecindarse en la antigua T´Hó, contagia por sus altas dosis de buena vida. Pero hay algo más, los yucatecos son un bálsamo para cualquier espíritu ansioso de pertenecer a una familia o en busca de reposo.

Para confirmar que este trio de autoexiliados eran felices, los visité hace algunos meses. Me sorprendió su bonhomía y las más de quince ocasiones que mencionaron el nombre de Mauricio Vila Dosal, presidente municipal de la ciudad conquistada por Francisco de Montejo “El Mozo”.

Recién platiqué con el alcalde, y entendí por qué es el protagonista de miles de sobremesas en el estado. ¡Es un millennial! 

“Perfeccionista obsesivo, de conciencia sustentable, muy estructurado e innovador digital” estas son algunas referencias que lo retratan de pies a cabeza y que además aplica al tema turístico. 

Se mete a fondo en el tópico viajero; durante el 2017 quiere alcanzar millón y medio de visitantes. En los primeros ocho meses de este año, arribaron 951,590 vacacionistas con pernocta, llegaron más viajeros que el número de meridanos que habitan la ciudad. Eso mantiene felices a los hoteleros con una ocupación promedio del 64.4 por ciento.

El lugar que vio nacer a Andrés Quintana Roo, tiene highlights que marcan la diferencia; es la número uno para el retiro, en el mundo. Aparece en el top 5 de las ciudades del orbe, recomendadas para viajar este año. Es líder en ofrecer la mejor calidad de vida de la nación. También tiene el sitio de honor en facilidad para hacer negocios y mejora regulatoria. Ah, por si te interesa, también es la más segura.  

El munícipe Vila Dosal quiere mostrar el mejor rostro del lugar que gobierna; aprovechando que Mérida es Capital Americana de la Cultura -por segunda ocasión- “tira la casa por la ventana” con 12, 200 eventos gratuitos. Pero también renueva iluminación en la principales vías, suma el remozamiento a 90 fachadas del Centro Histórico y va por el mismo número antes de culminar su trienio. 

El gran reto de Mérida es hacer llegar a los turistas a las nuevas 2400 habitaciones que construyen diferentes marcas, actualmente. Al final de 2018 serán 255 hoteles y cerca de 11 mil cuartos de hotel. 

Está en el “joven-joven maravilla” Mauricio Vila, seguir insistiendo en conectividad e infraestructura. Es brillante y sagaz para usar los  últimos meses de su gobierno en marcar récords a favor del fenómeno turístico. Mérida, históricamente, se soñó para cosas grandes. Sólo un favor: prohibido recomendarla, no lo haga porque seguro se quedan a vivir por allá.    Columna anterior: Turismo CDMX, como desfile de entierro