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Trump, las drogas y el aviso de Cervantes

OPINIÓN

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Donald Trump convocó a un evento ayer en la Casa Blanca para declarar una emergencia nacional de salud pública en Estados Unidos por el consumo de opioides, en especial la heroína. Siguiendo el camino de otros mandatarios republicanos como Nixon o Reagan, Trump tomó la bandera de la lucha contra las drogas, en una medida que tiene a sus escépticos, dado el mecanismo que el presidente y su equipo escogieron para ponerla en práctica. Eso será tema discusiones políticas allá. Es una realidad que nuestros vecinos enfrentan la peor crisis de consumo de fármacos en décadas. En lo que va de esta, más de medio millón de personas han fallecido por sobredosis de drogas: los opiáceos representan la mayoría de ellas. Tan solo el año pasado, fueron 60 mil muertos. El hecho es que este pequeño acto en Washington tendrá repercusión en este lado de la frontera. De acuerdo a cifras de las agencias estadunidenses, hasta el 92% de la heroína que llega a Estados Unidos se produce en México. Trump lo dejó muy claro ayer al decir que la construcción del muro “ayudará mucho” a frenar este problema. Tal vez eso ni se materialice, pero cualquier alteración en el mercado de esa droga acabará teniendo sus efectos en los 9 estados del país donde se siembra amapola: Sinaloa, Chihuahua, Durango, Nayarit, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Chiapas y particularmente Guerrero. La oficina de la ONU contra las drogas y el delito calculó hace 2 años que casi 25 mil hectáreas eran utilizadas para la siembra de amapola, el equivalente a 25 mil campos de futbol. Los cárteles mexicanos, líderes en la producción y distribución, sedujeron a centenares de campesinos para cambiar la vocación de sus cultivos. No hace mucho, antes de dejar la PGR, Raúl Cervantes advertía a autoridades y empresarios sobre el ‘tsunami’ de cocaína que amenaza con inundar a territorio nacional, ante la sobreproducción en Colombia, la dificultad para colocarla en Estados Unidos y el auge de la heroína. El reto para el gobierno, en particular las entidades de salud, es que esa droga no llegue a manos de millones de jóvenes mexicanos, principal target de los narcomenudistas, que harán todo lo necesario por deshacerse del excedente. Si bien el plan de Trump no dará resultados de la noche a la mañana, es de esperarse que los grupos del crimen organizado eventualmente tengan dificultades para vender su mercancía del otro lado de la línea y deseen comercializarla en México. Ante el hipotético escenario de una alta disponibilidad de drogas ¿cómo actuará la administración del Presidente Peña? ¿Qué incidencia tendrá en las violentas disputas entre cárteles? ¿Qué harán los campesinos con sus sembradíos de amapola? El desafío se presenta cuando el país tiene descabezada a su principal institución de procuración de justicia y no hay quien le dé seguimiento a las recomendaciones de Cervantes. Vaya reto.   Columna anterior: Los independientes van cuesta arriba