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Las verdades (y mentiras) sobre un Fiscal

OPINIÓN

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En el caso de Santiago Nieto lo que menos ha pesado son los argumentos. De principio a fin, ha sido la transacción política, el acuerdo entre partidos y la grilla electoral la que ha prevalecido. Hablamos de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE), una que tendría que estar ajena al reparto de cuotas, al amiguismo; una que debería ser autónoma e independiente. Pero estamos frente a lo contrario. En la telenovela protagonizada por Nieto hay medias verdades, mentiras completas y simulación a montones. Y las hay en ambos bandos, el del gobierno-PRI-Verde y el del PAN-PRD-PT-Morena, porque esta historia no es de buenos y malos ni de blancos y negros. Es de estrategia. La oposición en el Senado, por ejemplo, asegura que Santiago Nieto debe ser restituido para garantizar la autonomía de la FEPADE. Eso es parcialmente cierto porque sí, cortarle la cabeza al Fiscal que empezaba a tocar hilos sensibles con una investigación -la de Odebrech y Emilio Lozoya- fue un error de cálculo que exhibió autoritarismo, pero Nieto es todo menos independiente. El despedido respondía al PRD en la cámara alta antes de ser elegido, y era (¿todavía es?) un alfil de su entonces coordinador -hoy vicecoordinador de Morena- Miguel Barbosa. Así que sí, fue una torpeza meterle el pie para que cayera, pero fue una torpeza, también, nombrarlo. La oposición deja entrever que la votación sobre el futuro del depuesto debe ser abierta para que nadie venda su voto. Eso es política ficción. Si ni los partidos confían en sus legisladores, entonces que se desliguen de aquellos que les despiertan dudas desde ahora. El comercio de votos no es nuevo, las misteriosas ausencias al momento de votaciones clave, tampoco. Pero los partidos son comparsas porque se han beneficiado de esos intercambios. De hecho así empezó el propio caso de Nieto. En la otra esquina, dice el PRI-Verde que por ley la votación debe ser en urna cerrada. Eso es parcialmente verdad. Sí, ciertos nombramientos se dan así, pero el método se emplea cuando hay varias propuestas en la mesa y se elige de entre una terna. No es el caso. Además, la elección de Nieto fue abierta. ¿Se violó ahí el proceso? Puede ser. Lo que es un hecho es que fue así porque hubo un "acuerdo" en la Junta de Coordinación Política, donde están representados todos los grupos parlamentarios. Se repartieron el pastel, pues. Cuates y cuotas. Que ahora se les revirtiera es otra cosa. Pero en su momento les sirvió y no sólo no se quejaron, aplaudieron. Y le aplaudieron a Nieto. Todos.   Finalmente, el origen de este último capítulo también está contaminado. La PGR tumbó a Nieto sin bases. Dijeron que había violentado el “código de conducta”, pero no lo han probado. En todo caso en entonces Fiscal calló –él debe aclarar porqué- ante un mal cabeceo de Reforma donde se apuntaba que él se decía amenazado. Desmintió, sí, pero muy tarde.   El caso, pues, está llenó de falsedades. El asunto sería de risa loca si no es porque hablamos de la Fiscalía que debe investigar los delitos electorales… y estamos en pleno proceso electoral. -Off the récord   El plazo para que el Senado defina la destitución o restitución vence el 3 de noviembre. Les queda una semana. Corre tiempo.   Columna anterior: En lo oscurito, el futuro del Fiscal electoral