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Un rebaño descarriado

OPINIÓN

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Podemos entender que el inicio del Rebaño en el presente torneo Apertura 2017 estuvo plagado de contratiempos. Algunos de sus futbolistas estaban en el hule, otros apenas hicieron pretemporada porque venían de jugar con la selección, etc. Al final del día, pretextos hay muchos. Pero los resultados de una mala planeación, saltan a la vista. No puede un equipo profesional cambiar de cara tan abruptamente. ¿Qué está pasando con el Guadalajara? ¿Será que la directiva que comanda Jorge Vergara se ablandó? Su laxitud salta a la vista. Hace apenas unos días, Alan Pulido se vio inmerso en un accidente de tránsito, en el mismo día en que su equipo disputó un partido de liga contra el Veracruz. El comunicado de prensa fue escueto: se circunscribió a explicar que el futbolista no iba manejando su propio coche y que había resultado ileso. El pomposamente denominado CEO de las Chivas, José Luis Higuera, sigue dando más de qué hablar en las redes (por su torpeza en el manejo de las mismas) y por sus fallidas apariciones en televisión, que por sus resultados como el gestor administrativo del club. Hace apenas una semana, el Rebaño apareció como último lugar en la tabla general, aunque los Pumas se encargaron el fin de semana de excluirlos de tan ignominioso sitio. Nadie duda de la capacidad como estratega del argentino Matías Almeyda, pero ¿habrá perdido credibilidad su discurso? A juzgar por lo que se ve en la cancha, a los jugadores les falta la estamina del torneo anterior. La garra, el empuje y el amor propio parecen haberse quedado guardados en el vestidor. Por lo pronto, las Chivas verán la Liguilla desde el televisor, cuando hace unos meses alzaban los torneos de Liga y Copa. Se dice que existen ofertas por Almeyda, principalmente del Leicester de Inglaterra y el San Lorenzo de Almagro. ¿Estará en otra "cosa" El Pelado? ¿O seguirá fiel a su idea de respetar el contrato que, según Higuera, tiene hasta 2020? Algo no cuadra en Chivas. De la cima a la sima, sin escalas y con muy poco que rescatar en un semestre pavoroso, si acaso las actuaciones de Carlos Salcido y Rodolfo Cota. Los demás, con todo respeto, simples fantasmas de lo que llegaron a ser hace apenas unos meses.   Columna anterior: ¿Dónde está?