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Campeones en México

OPINIÓN

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Los dos pilotos británicos que se han coronado en el autódromo capitalino son John Surtees (1964) y Graham Hill (1968), además del neozelandés Denis Hulme, que lo consiguió en 1967. ¿Será Lewis Hamilton el nuevo nombre de esta exclusiva lista? En cinco días se despejará la incógnita. Y sería muy atractivo que así sucediera por tratarse de algo que nunca ocurrió en la segunda etapa de la Fórmula 1 en México (1986-1993), ya que de esas ocho carreras, seis se disputaron al principio de la temporada, y no así las de la época antigua (1962-1970) o las de la era actual (2015 a la fecha), que se han realizado en la recta final del año, aumentando las posibilidades de que suceda. El triunfo de Surtees es uno de los más emocionantes de cuantos se recuerden en aquella dramática carrera del 20 de septiembre de 1964, cuando había otros dos hombres rivalizando encarnizadamente por el mundial: Jim Clark (Lotus) y Graham Hill (BRM). Dio la impresión de que Clark ganaría la carrera, de la misma manera en que lo había logrado en 1962 y 1963, pero su motor reventó y dejó el paso libre a Dan Gurney, que corría para Brabham. Instantes después, en la curva de la horquilla que ya no existe, Lorenzo Bandini golpeó el coche de Graham por detrás, lo hizo trompear y quedó eliminado. A escasos metros de la meta, Bandini cedió el paso a su compañero y así fue cómo el Ferrari de Surtees acabó en segundo lugar, por detrás de Gurney, y en la clasificación general venció a Clark por la mínima diferencia de un punto, con tan mala suerte para el carismático Escocés Volador. Los ferraristas más devotos, como Miguel Luna Parra, recuerdan muy bien este Grand Prix porque los 512F1 no corrieron pintados de rojo, sino de blanco, con una franja azul, tal y como lo habían hecho el 4 de octubre en la carrera de Estados Unidos, donde compitieron bajo la nomenclatura del equipo North American Racing Team (NARTH), celebrado en Watkins Glen. En la temporada de 1965 volvieron a las pistas ataviados de escarlata. El 22 de octubre de 1967, Denis Hulme cruzó la meta en tercer lugar y se coronó campeón por los puntos que había acumulado hasta esta fecha. Pilotaba el BT24-Repco, diseñado por el inmenso -y por entonces veterano- Jack Brabham, que en esa ocasión llegó por delante de su protegido. El Gran Premio del convulso año 1968 se realizó el 3 de noviembre, una semana después de la clausura de Los Juegos Olímpicos. Y no hubo ninguna sorpresa: Graham Hill ganó la carrera y el campeonato, al terminar una prueba en la que Pedro Rodríguez finalizó cuarto. El recio pilo- to del bigote, que tenía porte de actor de cine, pilotaba un Lotus 49-B impulsado por un motor Cosworth de tres litros y ocho cilindros.   Columna anterior: Sólo un milagro