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La empresa fantasma que consentía Pemex

OPINIÓN

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Conjunto de Servicios Industriales (CSI), tiene una de esas historias de éxito en materia energética digna de admirar por emprendedores y más aún por empresarios y compañías de gran prestigio a escala mundial y nacional con amplia experiencia en licitaciones y obra en Pemex. Resulta que del 2006 al 2015, la empresa representada por Enrique Fragoso Méndez --también administrador único-- ganó medio centenar de contratos con Pemex Refinación por montos desde 200 mil pesos a 66 millones de pesos. Pero su suerte cambió el 31 de julio de 2015, ya que de forma inexplicable le fue adjudicado de manera directa un contrato de 608 millones de pesos por parte de Pemex Exploración y Producción. Se trató del contrato número 640905805 que involucró la terminación de la ingeniería, procura, construcción y puesta en operación de los procesos de separación, estabilización, deshidratación y desalado de crudo; tratamiento e inyección de agua congénita en la Batería de Cárdenas, Tabasco. El plazo de trabajo pactado abarcó del 3 de agosto de 2015 al 27 de junio de 2016 (330 días naturales), pero a la fecha han transcurrido 16 meses y la obra está inconclusa y no existen funcionarios ni empresas sancionadas. Este reportero marcó a los teléfonos corporativos de CSI para pedir su versión de estas posibles anomalías y nadie contestó, por lo que acudió en tres ocasiones, en fechas distintas, a las oficinas de dicha firma, ubicada --según actas de Pemex-- en la calle de Durango 243, interior 901, Colonia Roma Norte. Al cuestionar a usuarios y trabajadores del edificio contestaron que una mujer acudía tres veces por semana, sin embargo, coincidieron en que no existía una empresa de ingeniería y construcción en esas instalaciones, caracterizadas en sus distintos pisos por albergar consultorios médicos. Las suspicacias aumentaron.. En el supuesto inmueble de CSI sólo hay es una puerta sin señalamientos donde aparentemente nadie trabaja. Por ello, llama la atención del contrato que le adjudicaron de manera sorpresiva, pues de acuerdo con especialistas del sector, la empresa no contaba con experiencia de tal magnitud ni con recursos económicos ni técnicos para llevarlo a cabo. La empresa CSI tuvo origen en Tampico, Tamaulipas, en 1993, con un capital de 50 mil pesos, pero en 2002 tras relevar en dos ocasiones a sus socios mudó su domicilio a la Ciudad de México y amplió su objeto social a construcción y mantenimiento de las líneas de conducción de cualquier tipo de fluido o gas, así como de los equipos utilizados en procesos de la industria petrolera, química, petroquímica y transformación industrial. Nos alertaron que una de las líneas de este contrato podría apuntar a Erick Legorreta, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria del Petróleo (AMIPE), quien, aunque no firma los documentos ni representa a CSI, al parecer que estuvo vinculado en este proceso, de acuerdo con empresarios involucrados en el contrato. La tarea pendiente de la actual administración será indagar a profundidad los hechos y fincar responsabilidades penales y administrativas. Se dice que entre las conductas a investigar podrían encontrarse, entre otras, la de tráfico de influencias y corrupción.   Columna anterior: La licitación más rara del NAICM será para OHL