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Algo falta a la versión feliz de mariguanalandia

OPINIÓN

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La empresa estadounidense Green Inc anunció que para 2018, cuando el uso recreativo de la mariguana en California sea legal, invertirá 2.5 millones de dólares, en Nipton, un pueblo que antaño fue epicentro de la fiebre del oro, para convertirlo en un destino turístico de "oro verde"  donde los mariguaneros podrán retozar.
El proyecto sigue el camino de otros negocios en Oregon, Washington y Alaska, tres estados de la Unión Americana donde la mariguana es permitida para usos recreativos, y que a la vez imitaron las estrategias de la industria del vino para atraer a curiosos de las cavas y sembradíos de uva, pero con mota y visitas a zonas históricas.
Una Mariguanalandia consolidada sin una contraparte del lado sur de la frontera, justamente donde el gobierno de EU persiguió, satanizó y castigó el  millonario negocio de la yerba que hoy promueve como una actividad de  vanguardia, boyante  y hasta saludable y divertida.
De los tiempos en que los mexicanos eran reyes de la producción y tráfico de la mariguana sólo quedan miles de muertos y encarcelados, la mala fama y una ley opaca y timorata que apenas este año aprobó México para  el uso medicinal, sin mirar lo ocurre, de lado norte, con el uso recreativo y su lucro.
El proyecto en Nipton no sólo tiene financiamiento de una empresa legalmente constituida en Arizona sino que es avalado y promovido por el alcalde, David Gwyther, quien se proyecta como guía local de los tours que incluirán hoteles, visitas a los sitios históricos y, por su puesto, tiendas, exhibiciones, catas y fumaderos para los amantes de "oro verde".
“Imagino a los consumidores disfrutando de los bellos atardeceres y las estrellas“, dijo recientemente Gwyther para despertar la curiosidad dentro y fuera de sus terruños.
Dadas las circunstancias,  resulta imposible no voltear a ver a México con su ley timorata y opaca que prohíbe la siembra de cannabis para comercialización, fomenta la persecución e impide el turismo verde al estilo Nipton (entre otros negocios como la construcción con cáñamo o el heme como superalimento) aunque aquí haya más potencial.
Sinaloa, por citar un ejemplo, ha demostrado con creces su capacidad de producción en la sierra gracias a la naturaleza y a que los estadounidenses empujaron el cultivo clandestino de la cannabis después de la Segunda Guerra Mundial, como bien documentó el escritor culichi Leonidas Alfaro, quien es un abierto promotor de la legalización.
En Culiacán y sus alrededores también se ven las estrellas y hay sitios históricos como el museo de El Chino Billetero, el Templo de Nuestra Señora de Guadalupe o exóticas memorias como el edificio Miamar, donde capturaron a Joaquín, El Chapo, Guzmán, ¿que no hay visitas guiadas en Chicago para conocer más sobre la vida del mafioso Al Capone?
El problema es que no hay la misma agudeza a la hora de legislar en los dos países, porque mientras a uno lo mueve el cálculo político; al otro, el dinero y una democracia que permite la consulta ciudadana para asuntos de trascendencia.