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Apáticos, tramposos y oportunistas

OPINIÓN

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Hemos sido testigos de una oleada de ayuda e interés por los demás para apoyar a los damnificados por el terremoto: centros de acopio, ayuda psicológica, asesoría legal, asociaciones que aportan dinero para la reconstrucción. Sin embargo, el terremoto de 19 de septiembre tuvo la virtud de desenmascarar algunos de los vicios de la sociedad mexicana. La institución que ha mostrado la mayor apatía ante la tragedia humana es el Instituto Nacional Electoral. Su presidente Lorenzo Córdova asombra con su indolencia. Olvida que opera con recursos públicos. Anunció la entrega a Hacienda de las migajas presupuestales de 2017, sin hablar del presupuesto 2018 y sin comprometer el cinco por ciento de sus jugosos salarios con el argumento de la imposibilidad legal. Córdova declaró que “la solidaridad es un asunto que nace y no que se impone”. Nos queda claro que al “flamante” consejero presidente, el tema le “viene guango”. Los tramposos son algunos constructores que a sus clientes les dieron gato por liebre. Con la promesa de edificios sustentables, inteligentes, modernos, ligeros, dos empresas vendieron entre dos y tres millones de pesos departamentos con los peores materiales del mercado que se derrumbaron por el terremoto. La delegación Benito Juárez ya denunció penalmente a Canada Building Systems de México S.A de C.V y a Dijon S.A.P.I de C.V. para que indemnicen o paguen a los propietarios la pérdida de su patrimonio. Hasta el momento, no hay respuesta de los constructores demandados. Ejemplo de oportunismo es el de algunos estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Asesorados por entes ajenos al campus, en una extraña asamblea, decidieron tomar control del centro de acopio instalado en el estadio olímpico universitario. Los jóvenes corrieron a las autoridades universitarias, ante la frustración y enojo de los verdaderos y entregados estudiantes de diversas facultades. Después de medir el costo político de su acción, la imposibilidad de movilizar la ayuda y la durísima critica en los medios de comunicación, decidieron devolver a la Dirección General de Prevención y Protección Civil de la Secretaria de Atención a la Comunidad de la UNAM el centro de acopio el cual fue cerrado para evitar otra intentona de esa naturaleza. La tragedia nos mostró algunas de las peores actitudes de los mexicanos, el objetivo es tratar de corregirlas. Si no lo hacemos, no habremos aprendido nada.   Corazón que sí siente Frida, la perra labrador rescatista entrenada por Israel Arauz Salinas, Tercer Maestre de Infantería de la Marina Armada de México, no rescató a ninguna persona de entre los derrumbes del 19 de septiembre. En seis años, Frida ha ubicado a 53 personas dentro de escombros de otras tragedias de México y el mundo; de ahí su fama. Esa es la verdad.   Columna anterior: Agoreros de la desgracia