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Enseñanzas de viaje por Chicago

OPINIÓN

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La también llamada Windy City (Ciudad de los vientos) dicen los peritos viajeros que es el lugar más divertido del mundo. Por las historias que nos contó Eliot Ness en Los Intocables, quizá por ver jugar a los Chicago Bulls, meterse a House of Blues, escuchar Jazz en Green Mill o porque aquí se originaron los rascacielos. Ya el poeta Carl Sandburg escribió que la localidad es de “grandes hombros” refiriéndose a su cultura del esfuerzo. Ellos que literalmente surgieron de entre las cenizas después del incendio de 1871, donde 17 mil edificios fueron destruidos, pero se reinventaron y 22 años después recibieron la Exposición Universal como “The Second City”. Aprendí de esta urbe que rescata cualquiera de sus partes a favor de la ecología. Son notables sus esfuerzos por revitalizar el rio Chicago. Primero invirtieron el flujo del rio, luego crearon un parque de humedales para tratar el agua y con tal de darle corriente, bombean el vital líquido. Hoy es un deleite caminar o tomar una copa en Riverwalk. Otra buena idea para aplicar de la ciudad que vio nacer a Ernest Heminway son las TARP (Tunnel and Reservoir Program) que construyeron para almacenar el agua de lluvia en cisternas y funcionan como depósitos subterráneos temporales. Es una ciudad para escuchar anécdotas como en Billy Goat Tavern, afamada debido a que los periodistas la frecuentan y porque su dueño lanzó una maldición –acabada, después de 108 años- de que el equipo de béisbol, Cachorros de Chicago no ganaría otra Serie Mundial. Comer y caminar parece ser una fórmula conocida por los visitantes. Por algo hay más de 500 parques y aproximadamente 5 mil restaurantes, 26 de ellos con estrellas Michelin. Lo mismo pides una Deep Dish Pizza en Giordano´s o la clásica de Eataly, saboreas un buen salmón en Catch 35 o degustas un maridaje de cervezas de la casa en Band of Bohemia, única cervecería restaurante con estrella Michelin en el mundo. Este destino recibió el año pasado 54.1 millones de turistas, que llegaron por alguna convención al MacCormick Place –el más grande del país-, por eventos deportivos como el Maratón de Chicago, por festivales como Lollapalooza, por sus actividades en verano -26 playas en el lago Michigan- o simplemente atraídos por su arquitectura. Siempre hace falta regresar, por escuchar cómo se creó “Saturday in the Park”de la Banda Chicago, encontrarse en el origen del House de la música electrónica, el Hip Hop de Kanye West, el Soul de Minnie Riperton, subirse a la rueda de la fortuna en Navi Pier -porque ellos inventaron la primera- caminar por la universidad de Chicago (a ver si se pega algo de los 85 premios nobel que han surgido de ahí) o simplemente ir de compras a Magnificient Mile.   Columna anterior: Por el honor turístico