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Armando Alfonzo Jiménez: Paridad de la mujer en la política

OPINIÓN

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A partir de la imagen del cavernícola que demuestra su “predominio” al traer a rastras a “su” mujer, se ha construido indebidamente una concepción de superioridad del género masculino frente al femenino. En la época clásica, tanto en la democracia griega como en la “civitas” romana, las mujeres no podían acceder a la condición de ciudadanía y mucho menos les era posible incidir en la vida pública. Desde la Edad Media y hasta nuestros días, el papel de la mujer en el ámbito de los liderazgos de la Iglesia católica ha quedado relegado. En ocasión de la revolución francesa en 1789 la bandera principal que se enarboló fue a favor de los “Derechos del Hombre y del Ciudadano”. La declaración de los derechos de las mujeres y de las ciudadanas fue soslayada. A mediados del siglo XX comenzó un proceso, el cual ha sido muy lento y no ausente de obstáculos, de vindicación de los derechos de las mujeres. En algunos países se han adoptado medidas positivas que buscan compensar las grandes y graves desigualdades entre los hombres y las mujeres. A nivel internacional, la lucha por los derechos de las mujeres ha logrado avances que se han plasmado en distintos instrumentos internacionales. En México, en el año de 1974, más como propaganda de gobierno que como derecho de obligatorio cumplimiento, se consagró en el texto de la Constitución la igualdad del varón y la mujer frente a la ley. En el marco de la alternancia partidista en la sede del Ejecutivo Federal, como una muestra del proceso de democratización que está en curso en nuestro país desde hace ya algunos años, se lograron reformas constitucionales de gran calado consistentes en la prohibición de la no discriminación por cualquier causa, incluido el género,  en un nuevo estatuto jurídico de los derechos humanos y, más recientemente, la postulación de la paridad de la mujer en los cargos de elección popular. En el caso de la participación política de la mujer, algunos ejemplos de lo que sucede hoy en día: Dos mujeres forman parte del gabinete del Presidente Peña Nieto compuesto por 19 Secretarías de Estado; 2 mujeres integran el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de un total de 11 ministros;  de 341 juzgados de distrito 70 mujeres los encabezan;  de 289 Tribunales Colegiados y Unitarios de Circuito el 19.2 los dirigen mujeres;  en la Cámara de Diputados, el 46% son mujeres; en el Senado de la República el 35% lo son;  1 sola presidenta de partido político, de los 9 existentes a nivel nacional,  1 Gobernadora entre un total de 32 entidades federativas;  y de casi 2500 presidencias municipales solo ocupan su titularidad el 9.4 % Como se puede apreciar, aún falta mucho por hacer a favor de la paridad de la mujer en la política, la cual no es más que el fiel reflejo de los intereses de más de la mitad de la población de nuestro México.   *Constitucionalista