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Vidal Llerenas: Que la emergencia la resuelva el mercado, el Estado no se hace responsable

OPINIÓN

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La terrible situación producto de los sismos de septiembre demanda un acción rápida y eficaz del Estado para atender a los damnificados y reactivar la actividad económica. Existen las posibilidades financieras para enfrentar la situación. Tanto el gobierno federal como el de la ciudad han acumulado fondos de emergencia, que se suponen tienen que utilizarse para hacer frente a una situación como la que vivimos. Bastaría usarlos en programas más o menos generosos, que resolvieran las necesidades de corto plazo de afectados y ayudaran a que eventualmente recuperaran su patrimonio, un mecanismo que contemplara un consejo asesor con especialistas de varias disciplinas, de México y de fuera. Era una oportunidad para construir con vecinos, comunidades y autoridades locales soluciones creativas, nuevas formas de desarrollo urbano y el relanzamiento de barrios, ciudades y pueblos. Ahora, en cambio, lo que tenemos son tarjetas para financiar actividades de autoconstrucción, créditos hipotecarios y a comercios, facilidades fiscales muy reducidas y básicamente dejar que las cosas se arreglen solas. El presidente Peña pidió a los ciudadanos hacer tandas para financiar la reconstrucción. En la Ciudad de México, la emergencia se percibe como una oportunidad para los desarrolladores inmobiliarios. Se propone construir edificios en los lugares en donde se registraron derrumbes, con más pisos para así apoyar a los afectados. Eso y créditos de largo plazo es la ayuda que por ahora tienen los afectados, para algunos puede ser una opción atractiva, definitivamente no para la mayoría. No existe un paquete de políticas que sirvan para atender a cada uno de los afectados, de acuerdo a su condición. Se podría construir vivienda, de características estándar, no necesariamente del valor de la original, para los afectados, y así garantizar su derecho a una casa.
Para lograrlo se requiere liderazgo y organización. Hasta el momento, ni el gobierno de la ciudad, ni el federal han nombrado a un responsable de las tareas de reconstrucción. La ausencia del Estado es evidente, por lo limitado de las políticas que proponen, por la lentitud para llevarlas a cabo, por la renuencia a involucrar a la ciudadanía en la vigilancia y en la solución. En cada declaración gubernamental se muestra la estrategia de regatear recursos. No hay una iniciativa de modificar las reglas del Fonden con la finalidad de agilizarlo, tampoco de coordinar los esfuerzos públicos con la ayuda privada, no se ha formulado un fondo de emergencia o una instancia de diálogo con los afectados. En zonas de la ciudad, propietarios de negocios se organizan de manera espontánea para reactivar las zonas donde operan, sin encontrar respuesta alguna por parte del gobierno capitalino.
  *Diputado federal por Morena