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Nostalgia panamericana

OPINIÓN

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La Carrera Panamericana cumple 30 años de celebrarse en la llamada “época moderna”. Se trata de tres décadas repletas de emoción, riesgo y pasión. Los pilotos de 80 equipos se darán cita una vez más en México y surcarán las carreteras de distintos estados. Y aunque la ruta no tiene nada que ver con el recorrido original, cuyo espíritu era transitar la carretera que dio nombre a la prueba, no deja de representar un reto muy especial para todos los competidores. De aquella época romántica de sus inicios quedan para el recuerdo infinidad de singulares anécdotas, como el triunfo de Juan Manuel Fangio, que es el único campeón de Fórmula 1 que la ha ganado. Fue en 1953, a bordo de un Lancia D24 Spider Competizione. Y después del genial argentino, Alberto Ascari fue el campeón que más se le acercó en la estadística, al conseguir un segundo lugar en 1951. Fangio venía precedido de la fama de haberse coronado campeón del mundo en 1951, cuando competía para Alfa Romeo. En 1953 corrió las nueve carreras de la temporada de Fórmula 1, habiendo quedado en segundo lugar por detrás del propio Ascari, que era una de las figuras de Ferrari conjuntamente con el inolvidable Nino Farina.
Fangio corrió la Panamericana en ese Lancia que había debutado en el circuito de Nürburgring unos meses antes. El bólido italiano era impulsado por un motor V6, de 3284 cc., que generaba 265 caballos a 6500 RPM. Curiosamente, Fangio no ganó ninguna etapa, pero al final, por tiempos, se adjudicó la victoria.
Una de las notas más tristes fue la muerte de Felice Bonetto, que entonces contaba con 50 años. Bonetto, que lideraba la prueba, trataba de distanciarse de Piero Taruffi, con el que había entablado una aguerrida rivalidad, hasta que se estrelló en Silao, al pasar a toda velocidad por un vado que lo hizo perder el control de su Lancia. En esa edición del 53, Gianni Lancia participó con cinco coches e hizo una fuerte inversión económica que le dio excelentes dividendos, ya que obtuvo los tres primeros lugares. Según Fangio, “la competencia fue seguida por un avión Douglas DC-3, tres camiones, un camión-taller, varios autos de reconocimiento y un contingente de mecánicos, que llevaban una amplia cantidad de repuestos. La cilindrada del motor se redujo de 3300 cc a 3099 buscando mayor durabilidad para soportar más de 3 mil kilómetros de ruta con el acelerador a fondo”. De esos años gloriosos a la fecha, la Carrera Panamericana todavía conserva ese toque de nostalgia que tuvieron otras míticas carreras como la Mille Miglia o la Targa Florio de Italia, ya desaparecidas. Así que México debe sentirse orgulloso de preservarla, porque se trata de un icono del automovilismo.
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