150 horas en la ‘zona cero’

Han sido 150 horas de triste espera en Álvaro Obregón 286. Creen que son más de 40 los que están bajo esa mole. Saben que el tiempo es ahora el peor adversario

En una de las ‘zona cero’, la de Alvaro Obregón 286. El derrumbe de ese edificio que tenía oficinas en 7 pisos ha transformado el perímetro alrededor de la colonia Roma. El terremoto tomó por sorpresa a ingenieros, arquitectos, psicólogos, vendedores, consultores que a la maldita hora trabajaban en el inmueble. Desde que se vino abajo en cosa de un parpadeo, ha generado varias de las historias más heroicas y desgarradoras de la catástrofe.

Reviso las fotos y videos de los primeros minutos posteriores al sismo y, salvo el gigantesco montón de concreto, varillas y vidrios rotos, todo el ambiente ha cambiado a la redonda.

Desde el miércoles, he visitado por las mañanas esa zona. Lo que no deja de sorprender es que nunca terminan de llegar los voluntarios. Jóvenes la mayoría, son enviados ahora al cruce de Sonora y Nuevo Léon donde pacientemente hacen fila. Luego de registrarse y ser uniformados con guantes, chaleco y cascos, hacen otra fila para entrar en acción. Por ahora solo son requeridos para sacar escombro a mano y acercarlo a los camiones de carga.

Tampoco dejan de llegar quienes ofrecen comida. La mayoría mujeres caminando y preguntando a cuanta persona encuentran si no tienen hambre. Los civiles han montado carpas para recibir decenas de botellas de agua, artículos de aseo personal, comida enlatada, bebidas energéticas, medicamentos. Todo es repartido sin discriminación.

El ejército ha tomado el mando. A cada rato llegan camiones con relevos. Los militares delimitaron el cerco y desde ahí, dirigen desde el tráfico hasta las maniobras entre los escombros. Delegan funciones entre las policías y protección civil. Es de notar la presencia de rescatistas extranjeros: españoles, israelíes hacen equipo con los topos y los bomberos. Y con los perros, convertidos ahora -merecidamente- en estrellas de las redes.

Los medios de comunicación también han sido ordenados. Todos en una fila sobre la calle Oaxaca, donde reporteros de tv tienen como fondo la construcción en ruinas.

Ayer llegó una grúa para quitar las losas más pesadas. Según un vocero, la intención era poder entrar a lo que fue el cuarto piso. No tienen un número exacto de personas a intentar rescatar, pero van por todas y hasta la última.

Lo más doloroso en 6 días ha sido ver el rostro de los familiares o amigos de las personas atrapadas. Del miércoles a la fecha, se han profundizado las ojeras y otras marcas de cansancio en la cara. Tiene ahora más comodidad en las carpas que se les han instalado. Reciben seguido la visita de especialistas médicos y psicólogos. Ayer se ofició una misa en un altar improvisado, aunque pocos quisieron ir para no alejarse de las labores. Han sido 150 horas de triste espera. Creen que son más de 40 los que están bajo esa mole. Un hedor fétido invade de cuando en cuando el aire, pero la actividad no disminuye. Saben que el tiempo es ahora el peor adversario.

 

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