100 días

No en vano en la teoría política actual, las evaluaciones e informes de los primeros 100 días son una parte esencial a cumplir

Héctor Serrano Azamar / Heraldo de México /
Héctor Serrano Azamar / Heraldo de México /

Los primeros 100 días de cualquier administración son fundamentales para poder determinar las posibilidades de éxito o fracaso de los gobiernos, es en este periodo cuando el recién electo gobernante, ya le ha puesto su sello distintivo al ejercicio de la administración pública.

No en vano en la teoría política actual, las evaluaciones e informes de los primeros 100 días son una parte esencial en el cronograma que debe cumplir cualquier aspirante serio que quiera ser calificado como un buen gobernante.

Los primeros 100 días no son un invento de los políticos mexicanos, ni se aplica de forma exclusiva en nuestro país, es parte de una tradición no escrita a la que se adhieren prácticamente todos los gobiernos modernos.

En el caso mexicano no existe obligación alguna de presentar algún análisis o informe de estos primeros días, ni siquiera de evaluarse, pero es práctica común que los gobernantes mexicanos anuncien con bombo y platillo lo que ellos consideran sus principales logros hasta el momento.

Tan preciada oportunidad sólo es desaprovechada por los más inexpertos o los menos talentosos, pues a sólo unos meses de iniciados los nuevos gobiernos, hay algunos que no pasan la prueba de los primeros 100 días.

Se les ve erráticos y descompuestos, a tal grado que han dilapidado prácticamente en su totalidad la confianza y la esperanza de sus votantes, son tan malos y tan torpes, que en poco tiempo se han ganado el repudio de gran parte de su población, en poco más de 100 días, su sello distinto es el de la ineficacia y de la soberbia.

Me atrevo a decir que en la Ciudad de México existen un par de gobiernos locales (alcaldías), que muy difícilmente lograrán remontar la mala percepción que de ellos tiene la ciudadanía, dejaron pasar una oportunidad de oro durante sus primeros días para distinguirse de sus antecesores de forma positiva, ahora su camino luce cuesta arriba.

Estos primeros 100 días no solo fueron desaprovechados, sino también despreciados por los nuevos gobernantes que asumieron hace poco sus administraciones.

En el caso del gobierno federal, el Presidente de la República no necesitó de 100 días para imprimir su sello distintivo, con su particular estilo de gobernar.

Desde el primer día dio color de lo que serán los siguientes seis años de su mandato, fue, es y será lo que todo mundo ve, un gobierno cercano a los sentimientos de la mayoría de la población, de la gente que tomará muchas de sus decisiones en función del clamor popular, así, difícilmente podrá decepcionar a sus votantes.

Aunque no han estado exentos de desencantos y problemas, creo que los primeros 100 días de los gobiernos del presidente Andrés Manuel López Obrador y la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum han sido hasta el momento casi una luna de miel con sus electores.

Como siempre, me interesa saber su opinión:

¿Usted qué cree? ¿Cuánto cree que durará?

 

@hserranoazamar

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