HERMOSILLO

#Niunomás: Alfredo Jiménez Mota, 16 años en el olvido

“La impunidad es algo que alimenta un sentido de vulnerabilidad en el ejercicio cotidiano del periodismo”, aseguró Lourdes Lugo, directora editorial de El Imparcial

NACIONAL

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HERMOSILLO. En julio se superaron los mil 800 días (más de 16 años) de que Alfredo Jiménez Mota fue desaparecido mientras laboraba como periodista en el diario El Imparcial. Ninguna autoridad local, ni federal —que atrajo las indagatorias— han dado con su paradero, ni detenido a los responsables del crimen.

El caso Jiménez Mota, que investigaba el auge del crimen organizado en Sonora, implica probablemente a funcionarios públicos, con dos de los cuales se reunió la noche de su desaparición. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la OEA, determinó que la inacción gubernamental configura un ejemplo grave de impunidad y ha iniciado un procedimiento para demandar al Estado mexicano por responsabilidad internacional. Este caso se suma a los más de 150 registrados en México de periodistas asesinados o desaparecidos desde el año 2000; el país es de los de mayor riesgo para ejercer el periodismo, sólo superado por naciones en guerra civil.

“La impunidad es algo que alimenta un sentido de vulnerabilidad en el ejercicio cotidiano del periodismo”, aseguró Lourdes Lugo, directora editorial de El Imparcial.

La Fiscalía General de la República (FGR) tiene el expediente abierto, sin que se conozcan avances, tampoco entrega informes a la familia del periodista desaparecido o a sus abogados. En contraste, testimonios recogidos por colegas de Jiménez Mota apuntan a la presunta complicidad, en su desaparición, de exfuncionarios públicos, federales y locales, y, como brazo ejecutor, al grupo criminal Los Salazar, ligado al cártel de Sinaloa.

“El año pasado vinieron los de la FGR. Creo que pusieron a otra fiscal. Dijeron que estaban trabajando, retomando ¡22 líneas de investigación!..., (pero) no sabemos nada…”, informó José Alfredo Jiménez, padre del periodista.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) presentó ante la CIDH la demanda para exigir al Estado mexicano una respuesta al virtual cierre de las investigaciones; la Comisión ha hecho un llamado perentorio por conducto de la Secretaría de Gobernación, pero sin resultados. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la cual mantiene abierto el expediente 2005/1515/Q sobre la desaparición de Alfredo Jiménez Mota, desde hace tres años no se ha pronunciado por la falta de avances del caso. En este reportaje, la Alianza de Medios Mx solicitó desde el 15 de abril información sobre el estado que guarda el expediente de Alfredo Jiménez Mota a la FGR, pero tampoco respondió, a pesar de que se venció el plazo legal para ello.

TRABAJO PERIODÍSTICO PROFESIONAL

En abril de 2005,Alfredo Jiménez Mota tenía 25 años y se especializaba en investigaciones sobre temas de seguridad y el narcotráfico. Primero trabajó en Sinaloa y tiempo después se incorporó a El Imparcial, en Hermosillo. Los últimos reportajes que publicó se basaron en informes de inteligencia de la entonces Procuraduría General de la República, que vinculaban a Los Salazar con el narcotráfico.

El domingo 2 de abril, el periodista había desaparecido. Un día antes, una llamada telefónica a una compañera dejó un rastro: tenía una reunión con una de sus fuentes. Esa persona era Andrés Montoya García, subdirector general del Sistema Estatal Penitenciario de Sonora y ahora abogado litigante, quien declaró que platicaron a bordo de su camioneta, y el tema fue la liberación de un presunto narcotraficante apodado El Estudiante, considerado muy peligroso por las autoridades, sobre el que Jiménez Mota había publicado.

El entonces funcionario declaró en dos ocasiones y aseguró que dejó al periodista en un supermercado y no supo más de él. Dijo que Alfredo le comentó que tenía que ver a otro "contacto". Ningún otro testigo lo confirmó. El teléfono celular del periodista muestra que la última llamada que recibió, a las 23:04 horas del sábado, fue del entonces subdelegado de la PGR en Sonora, Raúl Fernando Rojas Galván, quien, según los compañeros de Jiménez Mota, era una de sus principales fuentes de información. Pese a ello, Rojas Galván no fue interrogado. Luego dejó la entidad. Existen registros de que es agente del Ministerio Público en el Estado de México.

En los meses posteriores se reportaron varias ejecuciones contra Los Salazar. Funcionarios de la PGR dijeron de manera extraoficial a periodistas que daban seguimiento al caso, que entre las víctimas de esos asesinatos se hallaban los autores de la desaparición de Jiménez Mota, quienes lo habrían privado de la vida y luego ocultado su cadáver. Las autoridades realizaron varias pesquisas en el desierto de Sonora. Y luego, nada en 16 años.

La desaparición de Jiménez Mota marcó un antes y después. En agosto de 2005 se reunieron en Sonora los directores de los medios de todo el norte del país; ahí firmaron la Declaración de Hermosillo, que exige a las autoridades atender los casos, capacitación para periodistas, investigaciones de los ataques y solidaridad permanente a las víctimas. (*) Este reportaje fue elaborado por el equipo de periodistas e investigadores auspiciado por Alianza de Medios Mx, en la que participa El Heraldo de México.

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