ALUMNOS

Durante regreso a las aulas en CDMX ayudan a estudiantes rezagados

Docentes de la Secundaria Técnica 267 ponen al corriente a jóvenes con carencias

IN SITU. La atención personalizada permitirá a los educandos con algún atraso académico ponerse al día. Foto: Especial
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Para la profesora de matemáticas, Ana María Valencia, el retorno a las clases presenciales le permitió conocer a sus alumnos cara a cara antes de concluir el actual ciclo escolar, el cual se desarrolló casi en su totalidad a distancia debido al COVID-19.

“Me sentí emocionada de ver a mis alumnos a quienes no conocía cara a cara, incluso se ven diferentes. Aunque los miraba por la camarita, no es lo mismo que tenerlos de manera presencial”, comentó afuera de su salón en la secundaria técnica 267, ubicada en una zona de alta marginación en la alcaldía Iztapalapa.

Ella es parte de los 10 mil trabajadores de la educación, entre docentes, administrativos y de apoyo, que regresaron a las aulas en la Ciudad de México.

En el plantel donde trabaja, la maestra Ana María y sus colegas empezaron a recibir a los alumnos de mayor rezago y riesgo de abandono escolar, como un plan de apoyo para que no deserten y no reprueben el actual ciclo escolar.

Aunque la mayoría del alumnado concluirá el año académico de forma virtual, la secundaria fue abierta parcialmente para apoyar a los estudiantes que por razones económicas, la muerte de un familiar por COVID-19 o la pérdida de empleo de sus padres, no podían conectarse a las clases virtuales. 

Algunos pudieron ser constantes el primer trimestre, pero en los dos restantes ya no se conectaban y la opción fue darles cuadernillos con actividades.

“Tuve alumnos que iban a los postes de internet gratuito y se quedaban haciendo sus tareas, pero tenían un dispositivo para tres hermanos, entonces esta fue también la dificultad que tuvimos”, agregó Ana María.

Además, aunque el programa Aprende en casa fue muy útil, las clases por TV “iban demasiado rápido” para los alumnos, y aunque después se daban asesorías por videoconferencia, no todos podían conectarse.

Ana María tiene tres grupos, un total de 120 alumnos, y en el primer día de retorno, su salón era uno de los que tenía más jóvenes que acudieron al seguimiento de sus actividades.

Lo más económico para los alumnos rezagados era comunicarse por whatsapp con sus profesores, pero a veces los papás no daban el seguimiento necesario porque trabajaban y sólo se comunicaban al final de cada periodo, lo cual “fue estresante para estudiantes, padres y maestros”.

A pesar de las complicaciones y los riesgos de contagio de COVID-19, la maestra Valencia se mostró contenta.

“Me siento afortunada de estar aquí con mis compañeros, espero verlos a todos y que todos estén bien”, aseveró.

Por Gerardo Suárez

PAL