PANDEMIA

Regresa calma al cementerio de Neza; baja 83% la cantidad de muertos

El panteón de Nezahualcóyotl volvió a la calma, por ahora. En el municipio, uno de lugares más golpeados por la pandemia a nivel nacional

El panteón de Nezahualcóyotl volvió a la calma, por ahora, el municipio, uno de lugares más golpeados por la pandemia. Foto: Especial
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El panteón de Nezahualcóyotl volvió a la calma, por ahora. En el municipio, uno de lugares más golpeados por la pandemia a nivel nacional, la llegada de fallecidos por COVID-19 disminuyó 83 por ciento, comparado con lo registrado en mayo del año pasado, al pasar de 138 cuerpos a 23 por mes.

Esos números quedan demostrados en las calles que rodean al inmueble, las largas filas de carrozas ya no están, el personal funerario que traslada féretros cambió sus trajes especiales por sólo un cubrebocas y la chimenea del crematorio público dejó de humear con frecuencia.

En los hornos de incineración, Juan Carlos Cruz, empleado, apuntó que al inicio de la pandemia hubo consternación entre sus compañeros sobre cómo actuar ante la llegada de muertos; y hubo preocupación por el contacto que él tendría con sus familiares por la alta exposición al virus, tras cremar 20 muertos al día.

“Aquí con mis compañeros en el trabajo nunca nos doblegamos, pero estábamos espantados, sacados un poquito de onda cuando llegó todo esto”, explicó.

Ante la baja de cuerpos, comentó que por ahora se utiliza uno de los dos hornos del panteón municipal y su jornada de trabajo disminuyó a más de la mitad de las 12 horas que tenía en ese entonces.

Destacó que hasta el momento tanto él, como todos sus colegas, no se contagiaron del virus y se encuentran vacunados. A diferencia de otros cementerios de la región, el de Neza no presentó saturación, pues antes de la contingencia, éste se había remodelado y contó con el espacio suficiente para el uso de gavetas.

María Teresa Álvarez, directora del camposanto, recordó la saturación del lugar por la llegada de deudos por coronavirus, quienes se empalmaron con fallecidos por otras enfermedades y apuntó que hasta ahora nadie de su equipo ha fallecido por esa enfermedad.

“No teníamos los cuerpos ahí amontonados, pero sí llegaban uno tras otro”, recuerda.

POR JOSÉ RÍOS

MAAZ