ACCIDENTE METRO CDMX

Tras su muerte, Brandon Giovanny y Juan Luis dejan un vacío enorme

Familiares, vecinos y amigos de 2 de las 25 víctimas mortales del colapso en la Línea 12 del Metro, los despidieron con un clamor de justicia

INTIMIDAD. Dolor, indignación y consternación por la muerte del niño que gustaba del futbol y de los tacos. Foto: Almaquio García
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"Tú no deberías estar ahí”, gritaba Mayte de Jesús Herrera, mientras se aferraba llorando al féretro de su nieto Brandon Giovanny, muerto en el colapso ocurrido el lunes, en el tramo entre las estaciones Olivos y Tezonco, de la Línea 12 del Metro.

Tuvieron que separar a la mujer del féretro, para trasladarlo al panteón civil de San Lorenzo Tezonco.

Con porra y aplausos, y un grito de justicia, familiares, vecinos y amigos despidieron de su casa al joven, quien gustaba del futbol y quería aprender a hacer tacos, su comida predilecta.

El día del accidente, Brandon acompañaba a Rigo, la pareja de su mamá, a realizar compras al Centro Histórico para festejar el 10 de mayo.

Al no saber nada de él, Marisol Tapia inició su búsqueda y pidió a las autoridades capitalinas apoyo para encontrarlo, sin éxito alguno.

Fue hasta el martes por la noche, tras peregrinar por diversos hospitales e incluso presentar una denuncia por desaparición, que se topó con la peor noticia.

“Lo estuve buscando y nada, hasta que me informaron en Cabeza de Juárez que había fallecido. Es muy doloroso, me dijo su mamá que estaba muerto, no lo podía creer; todavía tenía la esperanza de encontrarlo en un hospital, pero no lo quería encontrar muerto”, dijo Pedro Francisco Hernández, padre de Brandon.

Recordó que el viernes pasado fue la ultima vez que habló con su hijo, vía telefónica, quien le pidió permiso para ir a Puebla.

Le dijo que lo esperaba a su regreso para ir a comer al puesto de tacos donde trabaja, porque los disfrutaba mucho y “era muy tragón”.

“Le gustaba cocinar, luego me decía: 'Quiero aprender a hacer tacos', y le digo: 'Bueno, te voy a enseñar'. Era tragoncito, se comía seis tacos y luego pedía más”, recordó.  El sepelio de Brandon Giovany fue privado.

¿POR QUÉ ASÍ?

Familiares, amigos y vecinos de Tláhuac realizaron una procesión con el féretro en hombros de Juan Luis Díaz Galicia, de 38, años, una de las 25 víctimas del colapso.

Con “Las golondrinas”, a cargo de un mariachi, el cortejo fúnebre salió de la casa de Juan Luis, en la colonia Tierra y Libertad, hacia la iglesia de Tláhuac, en un trayecto de dos kilómetros, por el cual pasaron por los barrios de Los Reyes y Candelaria.

Los deudos partieron de nuevo con el ataúd de Juan Luis en hombros hacia el Panteón de Tláhuac.

“¿Por qué así, por qué así?”, lamentó Francisca, abuela del difunto al salir de su vivienda.

En la procesión callejera estuvieron presentes Luis Díaz y Juliana Torres, hijo y viuda de la víctima, respectivamente, así como sus hermanos Enrique y Nadia. 

“¡Esto no debió pasar!”, lanzó una de las familiares, mientras los demás entraron al Panteón General de Tláhuac, con el clamor de “¡justicia, justicia, justicia!”.

Como parte de la tradición necrológica de la alcaldía Tláhuac, sobre todo de sus barrios tradicionales, los familiares, además de velar a su ser querido, prepararon el platillo que más le gustaba: pepita de chile, y lo ofrecieron a los deudos por la mañana, después de una misa de cuerpo presente. 

Por Almaquio García y Gerardo Suárez

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