Doña Eva llora a su hijo, solo quiere su cabeza para enterrarla y llevarle flores

Miguel Ángel sufrió privación ilegal de la libertad. Sus restos se encontraron en una fosa, pero su madre aún no encuentra paz

Doña Eva llora a su hijo, solo quiere su cabeza para enterrarla y llevarle flores
Pese a cumplir con los trámites, doña Eva aún no recibe los restos de su hijo. Foto: Adriana Luna

 Doña Eva Ochoa vivía con su hijo Miguel Ángel, que era sordomudo y tenía una lesión cerebral, pero entre ellos había una gran comunicación mediante el lenguaje de señas. El joven de 22 años trabajaba en una taquería como mesero, empleo que le encantaba -a decir de su madre-. 

El 15 de mayo del 2019 unos sujetos se llevaron a un grupo de cinco personas (el patrón, el joven empleado, una mujer y otras dos personas más). 

"Como siete meses busqué a mi hijo sola. Era un niño muy alegre, muy trabajador. Ya llegada la tarde, él me daba la bendición y se iba a su trabajo, pero un día no regresó, no regresó", recuerda la atribulada madre.

Entonces comenzó la tragedia para ella, que se vio obligada a volverse detective. En octubre, las autoridades encontraron una fosa clandestina en la población de Santa Anita. La  búsqueda de doña Eva terminó en las instalaciones del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.

"Se lo llevaron un 15 de mayo y en octubre lo encontré en el SEMEFO, pero nada más estaba su cabeza y una costilla". Eso fue hace dos años, pero su dolor no cesa.

Miguel Ángel tenía 22 años y trabajaba como mesero en una taquería. Foto: Especial
Miguel Ángel tenía 22 años y trabajaba como mesero en una taquería. Foto: Especial

"Yo lo quiero sepultar, porque mi madre se fue con esa mortificación. Yo quiero enterrar lo que esté (de restos), que me den lo que esté de mi niño. Es lo único que pido. ¡Quiero enterrar a mi hijo!".

La señora Ochoa ha cumplido todos los trámites, pruebas de ADN, la identificación de los restos de su hijo, pero no se los dan con el argumento de que no están completos.

La Asociación Civil 'Da Vida a San Pedro Tlaquepaque' conoció el caso y decidió apoyarla jurídicamente, pero hasta hoy sin ningún resultado.

"La señora fue víctima de la delincuencia organizada que le desapareció a su hijo y también se convierte en víctima de la ineficiencia de un gobierno indiferente", lamenta su presidente David Hernández.

Por Adriana Luna

OVH

 

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