JALISCO

Llamas del Corazón, asociación para ayudar a personas con discapacidad

Tener parálisis cerebral inspiró a Iván a abrir un centro de rehabilitación

NACIONAL

·
TENAZ. 'No vean mi cuerpo, vean mi mente y corazón', es el lema de Iván Llamas. Foto: Especial

Iván Llamas nació con parálisis cerebral, pero esta condición nunca le robó la empatía, ni le impidió fundar una asociación a favor de personas con distintas discapacidades. Él se considera un enamorado de la vida. Hoy, Iván tiene 37 años y es conferencista, actor y promotor de los derechos de las personas que padecen alguna discapacidad física o mental.

Ver la necesidad que había en su pueblo, Atequiza –en Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco–, donde no tenían una clínica que ofreciera terapia física, y los sacrificios que su madre hacía para que él tuviera una mejor calidad de vida, le inspiraron a fundar una asociación sin fines de lucro y construir un centro de rehabilitación física hace cuatro años.

“No había nada, ningún lugar para hacer terapia. Mi mamá me llevaba, con muchísimo sacrificio, de lunes a viernes, en el transporte público hasta Guadalajara, para que recibiera mis terapias, porque no había absolutamente nada en ninguno de los municipios cercanos. Me llevó a terapia desde la edad de cuatro meses hasta los ocho años. No podía moverme, no podía caminar, no sostenía ni la cabeza”, explicó en entrevista con El Heraldo de México.

Cuando hay una persona con alguna discapacidad en la familia es básico la red de apoyo, especialmente la comprensión de la pareja y el trabajo en equipo (el tiene una hermana mayor).

“Mi papá se encargaba de la parte económica, del sustento de la familia, para que mi mamá pudiera llevarme a las terapias. Eran un equipo. Mi papá era conductor de camiones, mi mamá era ama de casa y comerciante; vendía cena en la noche”.

Los sacrificios que hacía su familia le encendieron una llama en el corazón para ayudar a otros niños que estaban en la misma o en peores circunstancias que él.

“La asociación es Llamas del corazón. Su propósito es brindar terapias de primer nivel a personas con distintas discapacidades y apoyo emocional a las familias”.

Crear la asociación civil no fue un camino fácil para Iván Llamas. Se enfrentó a comentarios de “tú no puedes”. Fueron años de tocar puertas con funcionarios públicos, hasta que por fin se le entregó un predio abandonado. Ahí se construyó una clínica de rehabilitación física digna y funcional, que hoy cuenta con áreas de terapia motriz, hidroterapia y psicología.

Al lugar acuden niños que viven en la región de Chapala, Ocotlán, La Barca y otros municipios de Jalisco, especialmente de escasos recursos. Además de las terapias, se les entregan sillas de ruedas, andaderas, despensas y medicamentos.

En el pueblo, Iván es popular. La gente lo admira por su tenacidad y por su sensibilidad para ayudar a otras personas, no lo ven como paciente con discapacidad sino como un líder comunitario. Él subraya que está enamorado de la vida.

“Yo cursé la primaria, secundaria y preparatoria en escuelas tradicionales. Creo que esa fue mi mayor terapia. Al ver a los niños que corrían y jugaban. Yo me enamoré de la vida. Me muevo solo, como si no tuviera discapacidad, pero veo a niños que sí los hacen menos. No vean mi cuerpo, vean mi mente y corazón”, afirma.

La clínica de rehabilitación se mantiene con aportaciones voluntarias de bienhechores y rifas, especialmente la navideña, que entrega 100 mil pesos como premio mayor. Es organizada por distintas asociaciones civiles (el 31 de diciembre). El boleto cuesta 100 pesos, de esta cantidad 96 pesos van directamente a la asociación civil y cuatro pesos a gastos de administración.

CAR