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Pese a COVID-19, los tacos al pastor lo mantienen con trabajo

NACIONAL

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"El mexicano no dejará de consumir tacos", asegura Alberto Díaz, vendedor de tacos al pastor quien, gracias a la afición nacional, no puede parar de trabajar pese al COVID-19.

Reconoce que la prohibición de consumir in situ repercute en algunos empujones, gritos y hasta recordatorios para su mamá.

"Como buen mexicano es uno terco y no obedece. Aquí nos peleamos porque no puedo tener gente adentro. Dicen que quieren comer en el local, porque no es lo es mismo comerlos recién hechos que llevárselos y como no los dejamos, ya no quieren se van. Unos hasta me recuerdan mi 10 de mayo", asegura en entrevista con El Heraldo de México.

En algunos locales de la cadena a la que pertenece La Copia, la taquería donde labora, ya les han llamado la atención, "porque la gente no entiende y no podemos empujarlos o jalarlos para afuera".

Él tiene la suerte de tener un salario fijo y no depende de las propinas como en los primeros de los 15 años en que se ha ejercido el oficio de taquero.

"No podemos parar por la gente. El movimiento de personas nos conviene. Muchos compañeros conocidos se han quedado sin trabajo, sin ningún sueldo y también tienen familia", dice y recuerda que él es el sostén económico de su esposa de sus tres hijos.

"Tengo la suerte de tener un trabajo que me está sustentando y tenemos que cuidarlo. Si nos quedamos sin él, a poco nos vamos a ir a trabajar a otro lugar, ¿adónde? El país está parado", reflexiona.

Hasta ahora, la taquería ha aguantado y ninguno de los empleados ha sido enviado a descansar, aunque las ventas han bajado hasta en 50 por ciento.

"En los años que tengo como taquero no había visto algo así, ni siquiera con la influenza H1N1", asegura, mientras su mirada se desvía hacia el trompo de pastor que, por ahora, atiende otro de sus compañeros.

Y mientras se prepara para volver a su puesto de trabajo, aprovecha para recordar lo que su patrón le dice a los 19 empleados de esa taquería: "Esperemos que se sustente el negocio y los salarios, ya luego vemos qué onda con lo demás".

Por Nayeli Cortés

lhp