Un año de lluvia inagotable

Sufre embate de 5 ciclones; en octubre cayó en Mérida 42.2% del agua de 12 meses

Un año de lluvia inagotable
DAÑOS. Cosechas y bienes se perdieron a consecuencia de las inundaciones que dejaron los aguaceros.Foto: Cuartoscuro

Desde que nació hace 65 años, Genoveva Baas Ku vive en la pequeña comisaría de Noc Ac, y nunca antes sufrió una inundación como la que provocó el huracán Delta en octubre. Ahora, cada vez que se nubla y caen las primeras gotas de lluvia, el miedo se apodera de su cuerpo.

“El agua subió muy rápido, todo se inundó, no sabíamos qué hacer. Tuvimos que colocar el refrigerador y la cama sobre unos bloques, pero la inundación alcanzó el metro de altura”, relató la mujer, quien confesó que toda su ropa se mojó y muchos de sus muebles de echaron a perder.

Días antes, esta pequeña localidad maya ubicada al norponiente de Mérida sufrió los estragos de la tormenta tropical Gamma, por lo que junto con las intensas lluvias de Delta se saturó el manto freático: el agua subterránea superó los 5.2 metros sobre el nivel del mar y brotó a la superficie. 

Genoveva y su esposo Luciano viven muy cerca del cenote de Noc Ac, por donde salió el agua con fuerza, como si fuera un río, por lo que su casa fue una de las primeras en inundarse. Tuvieron que abandonar la comunidad durante 15 días, a esperar que las calles se sequen para poder regresar.

“Los 500 habitantes y todas las viviendas sufrieron afectaciones por estos fenómenos, además de que perdieron sus electrodomésticos y pertenencias. Empezó a llover a las 11 de la mañana y a la 1 de la tarde ya me estaba llamando la gente para pedir que la rescate. Todo fue muy rápido y horrible”, recordó la comisaria Gloria Ek Castro.

Pero no fue la única comunidad afectada, prácticamente todos los municipios de Yucatán sufrieron el impacto de cinco ciclones tropicales este año, de los cuales, tres fueron tormentas –Amanda, Cristóbal y Gamma-, y dos huracanes –Delta y Zeta-, que provocaron inundaciones, pérdidas de cosechas, afectaciones a viviendas, tramos carreteros destrozados y cientos de árboles caídos, entre otros.

De acuerdo con la Conagua, en lo que va de este 2020 se han registrado mil 647 mililitros de lluvia, cuando el récord era de mil 418 mm. en el 2013. Tan sólo en el mes de octubre, en Mérida cayó el 42.2 por ciento de todo lo que llueve en promedio en un año.

“Desde que se tiene registro, la temporada de este año es la que más formaciones de ciclones tuvo en el Atlántico, con 29, y lamentablemente en Yucatán tuvimos impactos desde el 31 de mayo”, explicó Enrique Alcocer Basto, director de Protección Civil estatal (Procivy).

El funcionario recordó que durante una semana no dejó de llover sobre el territorio con el ingreso de las tormentas Amanda y Cristóbal, provocando el deslave de cerros y severas inundaciones en municipios del sur y del centro. Esa vez, se perdieron 95 mil hectáreas de campo, es decir, 85 por ciento de las cosechas.

El Gobierno del Estado solicitó dos Declaratorias de Emergencia para 64 localidades con el objetivo de que la población damnificada recibiera apoyos inmediatos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), como despensas alimenticias, cobertores, colchonetas, kit de higiene personal, láminas de zinc y material para limpieza.

Y por Cristóbal también se emitió la Declaratoria de Desastres Naturales, pero es un proceso muy largo y complejo. Apenas hace unos días, las autoridades federales informaron a Procivy que les autorizaron aproximadamente 260 millones de pesos del Fonden, que servirá para la reconstrucción de 32 tramos de carreteras, la reparación de la iglesia de Tekantó, la reubicación del centro de salud de Santa Elena, la restauración de la pista de canotaje de Progreso, así como para arreglar escuelas y rehabilitar sitios de disposición final de residuos sólidos.

“Lo que no cuajó fue que aprobaran recursos para reconstruir viviendas y para cubrir los daños agrícolas, lo que dejó en situación de vulnerabilidad a mucha población. Esperemos pronto llegue lo correspondiente a la infraestructura”, indicó Alcocer.

La situación empeoró en el interminable mes de octubre, pues Gamma, Delta y Zeta golpearon con fuerza, una tras otra, a la zona oriente de Yucatán, principalmente en los municipios costeros de Dzilam de Bravo, Río Lagartos y San Felipe, en donde los impactos fueron económicos.

Por los daños que provocaron estos ciclones, se activaron otras tres Declaratorias de Emergencia para decenas de localidades y se solicitó una de Desastres. Esta última todavía se encuentra en proceso de evaluación, por lo que se desconoce cuándo y cuántos recursos se aprobarían para la restauración.

“Las afectaciones han sido por lluvias severas, inundaciones y porque se elevó el manto freático, por eso también se solicitó ayuda para las comisarías de Mérida. Ha sido una temporada difícil, pues hasta el frente frío número 9 de hace unos días inundó al municipio de Motul y se tuvo que evacuar a pobladores”, recordó el director.

Esta temporada de ciclones, la cual es considerada por las autoridades como atípica, dejó importantes estragos a Yucatán, y aunque está por finalizar, toda la población está pendiente, alerta y temerosa del surgimiento de algún otro fenómeno que vuelva a traer intensas lluvias.

Por HERBETH ESCALANTE


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