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Consiguen Visa para poder ver a sus hijos

alas de plata es un proyecto que acerca a padres con sus familias migrantes en eu

NACIONAL

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Hace 20 años fue la última vez que Minerva Barrera Ayala vio a su hijo, el joven se fue de migrante a Estados Unidos cuando tenía sólo 17 años de edad. Cada que Minerva piensa en él, algunas lágrimas corren por su rostro.

Hace unos días, la mujer consiguió su visa para poder visitar a Luis, de quien por seguridad evita mencionar el nombre verdadero, no quiere que lo deporten; ahora podrá viajar al país vecino para reecontrarlo.

Minerva está preocupada por la salud de su hijo, aunque no se lo han querido precisar, ella intuye que es algo delicado porque utiliza un aparato de oxígeno por las noches para respirar. Él ya tiene una vida hecha allá, se llevó a la novia y ahora tienen tres hijas y dos nietas que Minerva ha visto sólo a través de la pantalla del celular.

De la misma manera se encuentra el señor Jesús Rodríguez Peñaloza, de 66 años, que con cirugías en la rodilla, próstata y en los ojos, anhela conocer a sus dos nietos, ambos, hijos de Ulises, que junto con su hermano Jesús se fueron a Estados Unidos hace 22 años.

“Se fueron por la necesidad, no había recursos y se vieron con la necesidad de emigrar. Sufrieron allá, pero ya se acomodaron”, comenta don Jesús.

Él no deja de esbozar una sonrisa de oreja a oreja, la embajada le concedió la visa, y junto con Minerva y otros 248 padres, visitarán en septiembre a sus hijos a través del programa Alas de Plata, de la Asociación de Migrantes en Chicago Tierra y Libertad que busca vincular a los papás con sus hijos. Este programa es un convenio que se tiene entre la asociación con la embajada de EU en la CDMX, el cual les permite a las personas de más de 60 años ir a visitar a sus hijos que se encuentran de forma ilegal en EU, comenta a El Heraldo de México Adán Guerrero Treviño, director del programa Alas de Plata.

“Tienen que decir la verdad, que quieren ver a sus hijos y que son ilegales, el programa está para eso, ésa es la facilidad que da la embajada”, dice.

Por Lisbette R. Lucero

edp