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Rock y fe los redimen de las drogas

Said y Enoc tropezaron con LAS adicciOnES y lograron RECUPERARSE GRACIAS a SU GUSTO POR LA MÚSICA

NACIONAL

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TOLUCA. Said y Enoc están arriba del escenario. La voz de Said tiene originalidad, y las letras que secunda el bajo de Enoc sugieren un pasado, uno de caídas y fracasos, pero sobre todo de esperanza, tras un rescate imposible que literalmente les cayó del cielo. Ambos forman parte del nuevo grupo de rock pop cristiano Sublime Gracia Band, que este sábado en Toluca presentó su primer disco en tributo a su rescatador. Llegaron por distintas rutas, recorrieron el mismo camino, prácticamente a la misma edad, y tropezaron con la misma piedra: las drogas y el alcohol, para posteriormente lograr una recuperación milagrosa que los llevó al mismo sitio. A los 13 años y pese a provenir de una familia cristiana con un padre pastor, Enoc entró en rebeldía y evitó asistir a los servicios dominicales. Justo a los 17, alejado de los principios que aprendió en casa, se sumió en el consumo de enervantes y, cuando menos se dio cuenta, ya era adicto a la piedra. Ingresó al “Instituto Canción”, fundado en la Ciudad de México por el compositor y pastor Marcos Waitt; continuó su formación musical, pero gastaba todo su dinero en drogas y bebida. Un día, tras un incidente de tránsito en Metepec, lo detuvieron y fue a la cárcel. En una ocasión su madre lo invitó a un concierto de la banda “Inspiración”, en el que, por alguna razón, el cantante Fito Delgado se paró justo frente a él, lo miró de frente. Algo pasó; el mensaje de Jesús lo tocó. A Said le pasó exactamente lo mismo. A los 15 años y no obstante provenir de una familia cristiana, se aburrió de la iglesia y comenzó a salir con amigos que frecuentaban bares; debido a sus conocimientos musicales, adquiridos en la iglesia, comenzó a tocar en varios de ellos, pero quedó enganchado con ese ambiente. Drogas, mujeres, parrandas. A los 18 años ya era adicto a la mariguana. La familia intentó acercarlo a Dios, pero tendrían que pasar otros años de desgaste. Said y Enoc dejaron el alcohol y las drogas de un día para otro. Por terceras personas llegaron al mismo proyecto y, después de más de dos años, lograron, junto con Roberto Cejudo, fundar Sublime Gracia Band. Y ahí están, con un rock pop fresco, rock pop cristiano que recuerda las mejores letras y ritmos del propio Marco Waitt, pero más juvenil. Las letras son de Said; el ritmo, de Enoc y su bajo.   POR MA. TERESA MONTAÑO    

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