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Un terremoto existencial

NACIONAL

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A 33 años del terremoto que conmocionó el entonces Distrito Federal, destruyendo edificios, casas, anhelos, historias, esperanzas y vidas, Gloria Arcelia Juárez de Parga visita cada 19 de septiembre el lugar donde perdió a sus hijos… con la esperanza de encontrarlos. La mañana del 19 de septiembre de 1985, Gloria llevó a su hija Patricia a la escuela. Un mal presentimiento hizo que se apurara a regresar a su departamento, en el edificio Nuevo León, en Tlatelolco. Traía de la mano a su hija Sandra, de 11 años, y al llegar al lugar vio el inmueble desplomado y un mar de gente intentando retirar escombros con el prurito de encontrar sobrevivientes. En la desesperación, la señora dejó a su pequeña en una esquina, le pidió que no se moviera y corrió a remover escombros para buscar a sus hijos que permanecían en el departamento: Gilberto, de siete años, falleció, y Sergio, con dos, nunca apareció. Luego de horas de búsqueda, regresó al lugar donde dejó esperando a su niña, pero ya no la encontró. https://www.youtube.com/watch?v=CALM4P_zGxI   Con el rostro líquido, Gloria recuerda que un hombre, quien vio a dos niños ese día caminar rumbo a Reforma, donde un auto se los llevó. Luego del sismo que fracturó la ciudad y a la mujer para siempre, Gloria se fue a vivir a Zacatecas, pero cada 19 de septiembre, desde hace 33 años, vuelve a la capital, exactamente a Tlatelolco, con la esperanza de reencontrarse con sus hijos. “No pueden pedirle a una madre que deje de buscar a sus hijos, porque no tengo sus cuerpos. Si alguien me hubiera dicho que los sacó del lugar yo cierro mi página. Parte del propósito de venir aquí cada año es la esperanza de encontrarlos. No sé si me reconozcan, en ese entonces yo tenía 38 años y ahora tengo 71, pero a lo mejor, algún día, los veo aquí”, contó. POR JUAN LUIS RAMOS