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"Entre socavones y corrupciones"

NACIONAL

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En últimas fechas nos hemos dado cuenta de cómo nuestras autoridades han optado por deslindarse o hacerse de oídos sordos con cada uno de los casos de corrupción que suceden a su alrededor, aunque éstos causen problemas entre los ciudadanos. Lo sorprendente aquí, es que cuando el reclamo social viene en su contra, simplemente prefieren echarle la culpa a la primera empresa privada que se les atraviesa en el camino. Para desgracia de nuestro gobierno, todos nos hemos dado cuenta de sus malas acciones y de su actuar cuando aparecen situaciones en su contra. Uno de los casos más recientes fue el del centro comercial Artz, inaugurado por el Alcalde de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, quien habló sobre la tecnología y estándares con los que estaba construido este centro comercial, incluso en el evento inaugural, presumió que su administración había estado muy involucrada en los permisos para esta construcción. Con lo que no contaban era que meses después y por una negligencia en la construcción y los permisos, este centro comercial recién inaugurado colapsaría. Mancera buscó deslindarse de este problema culpando a la Delegación Álvaro Obregón sobre este grave “accidente” que afortunadamente no dejó víctimas mortales. Pero si una obra ha sido sonada y hasta nos dejó una nueva palabra de nuestra conversación diaria, esta ha sido la del SOCAVÓN. Flamante Paso Exprés, presumido y magnificado por Gerardo Ruiz Esparza en video, inaugurado por el propio Presidente Enrique Peña Nieto. Todos presumían el proyecto; obra que mejoraría la calidad de vida de la gente. Nada más lejos de la realidad. El día 12 de julio, cuando se abrió un socavón, el Secretario inventaría mil y una historias para culpar a involucrados; todos menos él. Desde su equipo hasta las empresas y así el discurso hasta hoy: Incompetencia de las empresas y oquedad de los suyos, ésta última ahora demostrada. Ahora sí que como dice el refrán, los de la SCT “aventaron la piedra y escondieron la mano”, inclusive se dieron el lujo de llenarse de indignación cuando los ciudadanos les pedimos cuentas. Y más ahora que los resultados de los 24 procedimientos administrativos que realizó la SFP, se comprobó que el organismo dirigido por Ruiz Esparza tuvo en sus manos la posibilidad de evitar el socavón, recibió dos propuestas para que el tubo no sufriera daños con el peso de la obra y el residente de obra del organismo federal, las descartó.   La SCT sabía que era cuestión de tiempo para que el tubo colapsara y se provocara un accidente, pero no hicieron nada y una vez con el problema encima se hicieron los desentendidos, lanzando al ruedo a los mismos que les advirtieron sobre las posibles consecuencias, quienes a causa de sus acusaciones fueron víctimas del desprecio a nivel mediático y en la opinión pública. Por lo pronto ambos casos han dejado al descubierto la incompetencia de las autoridades, provocando daños en la reputación de las empresas -las que ahora deberán enfrentar la difícil tarea de limpiar su nombre- y nos han dejado la tarea de exigirle cuentas al gobierno. Mientras que los responsables continúan con su vida en el anonimato, habrá que esperar las medidas que tomará la nueva administración frente a la planeación y desarrollo de los nuevos proyectos de infraestructura en México.   Por Gerardo Rivadeneyra

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