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Homicidio del padre Miguel Gerardo Flores, sin relación con el crimen organizado: Arquidiócesis de Morelia

NACIONAL

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El obispo auxiliar de la arquidiócesis de Morelia, Herculano Medina Garfias, aseguró que el homicidio del padre Miguel Gerardo Flores Hernández, “no se relaciona con el crimen organizado” y que pudo haberse tratado “de un robo, ya que la camioneta en la que se trasladaba para dar servicios, no fue localizada”. Este domingo y durante la tradicional conferencia de prensa de la arquidiócesis de Morelia, también el prelado hizo un llamado a las autoridades del gobierno michoacano para que “no disfracen las cifras de seguridad y revisen las estrategias para el combate a estos delitos”. El padre Miguel Gerardo Flores Hernández fue encontrado muerto la tarde del sábado pasado en un predio conocido como “Antiguo molino de arroz” del municipio de Múgica (Nueva Italia), con una ropa de civil diferente a la que traía puesta cuando fue visto por última vez. De acuerdo a los testimoniales, Flores Hernández salió el sábado 18 de agosto cerca de las 19:30 horas, apresurado y sin decir a donde se dirigía cuando termino de oficiar misa en la comunidad de Matanguarán, una pequeña localidad del municipio de Uruapan, donde abordó una camioneta de su propiedad marca Nissan, modelo Rouge color negra, con placas de circulación AEX33447. Esa fue la última ocasión en la que se le vio y tampoco llegó a la parroquia de Santa Catarina de Alejandría, en la comunidad de Jucutacato, del municipio de Uruapan, donde residía. El jueves pasado la misma arquidiócesis de Morelia dio a conocer que el sacerdote se encontraba desaparecido y confirmó que las autoridades judiciales ya habían abierto una investigación sobre el caso. Miguel Gerardo Flores, de 49 años de edad era originario de Sombrerete, Zacatecas y profesó sus votos perpetuos en la comunidad religiosa de los Misioneros de la Sagrada Familia, de donde fue ordenado en el 2007. Actualmente servía como vicario parroquial en la parroquia de Santa Catarina de Alejandría, en la comunidad de Jucutacato, dirigía también el Centro de Formación Infantil y Juvenil “Nazareth”, del mismo lugar. El obispo auxiliar de la arquidiócesis de Morelia, Herculano Medina Garfias, aseguró que el párroco no reportó a la arquidiócesis amenazas previas, ni indicios que alertaran sobre un peligro inminente sobre su integridad. Tampoco se pidió rescate de la víctima ni se detectó algún tipo de peligro sobre el sacerdote, dijo. Sin embargo, versiones extraoficiales señalan que el cuerpo del sacerdote Miguel Gerardo Flores estaba maniatado y con huellas de tortura, al momento de ser localizado. Medina Garfias externó con reservas que no hay conocimiento sobre casos de otros sacerdotes que hayan sido amenazados u hostigados por grupos delincuenciales, pero admitió que “se ha observado un recrudecimiento de la delincuencia, que experimentan los párrocos de la entidad cuando acuden a prestar servicios religiosos en comunidades alejadas o en horario nocturno”. Con el homicidio del padre Miguel Gerardo Flores Hernández, es el número 25 que se registra contra ministro de la iglesia católica y el tercero que se reporta en el estado Michoacán en los últimos seis años. El Centro Católico Multimedial contabilizó 47 asesinatos de sacerdotes de 1990 a 2017, que se traduce en un promedio de 10 cada seis años, pero hasta hoy ya ocurrieron 25 muertes violentas de ministros católicos. El estado de Guerrero y la Ciudad México están catalogadas como las ciudades más riesgosas para ejercer el culto católico y el periodismo. Por Dalia Martínez / Michoacán

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