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A un año del Socavón

NACIONAL

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El pasado 5 de julio, la Secretaría de la Función Pública (SFP), sancionó a ocho servidores, siete de los cuales trabajaban para la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y uno para la Comisión Nacional del Agua (Conagua). A pesar de que ni sus nombres ni sus cargos han sido revelados, se sabe que la suspensión se debió a que incurrieron en varias irregularidades, como obviar el requerimiento de atención inmediata al drenaje que provocó las dos muertes en el socavón del Paso Exprés de Cuernavaca.   También, se sabe por medio de fuentes de la SFP, que las mismas empresas encargadas de la elaboración del tramo de la autopista, como Aldesa-Epccor, sí sugirieron la atención del drenaje proponiendo diversas soluciones, pero no se les hizo caso.   Una de estas soluciones que plantearon las empresas fue la colocación de un encamisado metálico al interior del tubo y una lechada de concreto, así como SACC Ingeniería propuso la construcción de un marco para fortalecer el tubo de concreto, con la finalidad de aligerar el peso del Paso Exprés y así evitar filtraciones de aguas en la barraca de Santo Cristo. Ambas propuestas fueron desechadas por el residente de obra de la SCT.   La SFP, ha determinado que las autoridades son las únicas responsables del socavón, a su vez que Gerardo Ruiz Esparza, titular de la SCT, insiste en señalar culpables sin atribuciones. A pesar de que ya se enviaron a revisión los expedientes que tratan inculpar a las compañías constructoras, los culpables no están ahí.   Es un tema de obviedades, si las responsabilidades fueran de las compañías privadas o de ambas partes, se repartirían las culpas, hoy hay ocho sanciones. Las ocho pertenecen a servidores, como lo señalamos antes.   Se han recabado pruebas suficientes para que podamos estar seguros de que, las compañías constructoras están sirviendo de chivo expiatorio y que así las autoridades, -principalmente la SCT Federal-, se lave las manos para justificar una obra millonaria inservible, un socavón en ella y dos muertes provocadas por un gravísimo descuido.   Por Gerardo Rivadeneyra