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El naufragio de un navío llamado PRI

l Más de la mitad de los eventos que Meade reportó al INE fueron en privado, y al final, gobernadores lo dejaron solo

NACIONAL

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Como el capitán de un barco que se hunde, José Antonio Meade mostró su entereza aún cuando otros saltaban al agua mientras la embarcación se sumergía. El naufragio de su candidatura no se dio el domingo electoral, fue lento y duró 89 días. Cada acto público que cancelaba, cada vez que cambiaba un evento a un recinto más pequeño, podía sentir el agua penetrando lentamente al casco de su navío. Un total de 212 eventos de campaña, de los 457 programados, nunca se realizaron. Más de la mitad de los eventos reportados ante el INE fueron de carácter privado, en su mayoría eran reuniones en hoteles con empresarios y líderes regionales, o asambleas a puerta cerrada con líderes priistas locales, lejos de las bases, de los militantes a los que terminó pidiendo su apoyo al final de la campaña. En su intento por salvarse del naufragio tuvo que echar fuera de borda a su primer oficial: Enrique Ochoa Reza, y sustituirlo por René Juárez, con la promesa que sería un presidente cercano a la militancia. Pero la renovación del liderazgo y el relanzamiento de la campaña de Meade, efectuado a principios de mayo, fueron insuficientes para reavivar los ánimos de la tripulación. Gradualmente los coordinadores regionales fueron saltando al agua, disminuyendo su apoyo El coordinador de la primera circunscripción, Manlio Fabio Beltrones, y de la segunda, Carolina Viggiano Austria, arroparon al candidato hasta el final, albergando 57 y 54 eventos en sus territorios. La cuarta circunscripción, a cargo del ex gobernador de Quintana Roo, Joaquín Hendricks, fue donde Meade participó en más eventos: 65. Sin embargo, la mayoría de ellos eran foros o reuniones privadas celebrados en la Ciudad de México, organizados por agrupaciones ciudadanas o grupos empresariales, no por el partido. Beatriz Paredes recibió al candidato 37 veces en su circunscripción, la tercera, mientras que, en la quinta, a cargo de Mariano González Zarur, tan solo se realizaron 32 eventos públicos. A pesar del hundimiento que se vaticinaba el 1 de julio, el candidato no decayó. Después de emitir su voto no intentó negar la tragedia, la encaró con dignidad, pero en el abandono de los hombres y mujeres que debían haberlo ayudado. Carolina Viggiano fue la única coordinadora regional que acompañó a Meade en el CEN del PRI. Ningún gobernador estuvo presente. Solo René Juárez, Aurelio Nuño, y su esposa Juana Cuevas lo acompañaron esa noche, cuando finalmente se hundió el navío conocido como PRI. Por Luis Alonso Pérez