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El sentir estudiantil del caos

NACIONAL

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¿Guinda y blanco o azul y oro? El cuadro del movimiento estudiantil de 1968 se tiñó de más colores que éstos, que encierran una rivalidad deportiva y académica entre el Politécnico y la UNAM. Aunque se intentó usar ese estigma como razón de la intervención de la policía y el ejército en las escuelas públicas más importantes, nada más lejos de la realidad. “Había una rivalidad deportiva tremenda, era una obligación ganar el clásico, porque entonces el deporte estudiantil por excelencia era el futbol americano; pero a la vez había mucha solidaridad entre la comunidad”, comentó Jacinto Licea, emblema del IPN, quien hace 50 años era coach y trabajaba en el servicio médico. Son varios los vestigios de compañerismo entre instituciones. “En 1958, después de la huelga de los maestros, viene la de los camiones, que es histórica porque actúan juntos los estudiantes universitarios y los politécnicos, en solidaridad con CU. “El tema de la rivalidad extradeportiva es un invento del gobierno, promovido por el gobierno, pero no era una cosa de las comunidades”, narró Félix Hernández Gamundi, miembro del Consejo Nacional de Huelga. La idea de que la escaramuza entre estudiantes de las vocacionales 2 y 5, de la Ciudadela, con alumnos de la Preparatoria Isaac Ochoterena, se usó como ariete para implantar la idea de que su rivalidad detonó un conflicto estudiantil que era necesario sofocar. “Afortunadamente se paró ese choque, pero después decían que esa cuestión había causado el movimiento y no fue así. Las cosas fueron mucho más complejas que un desencuentro estudiantil”, agregó Licea, de 95 años. Las causas de la intromisión del ejército y la represión contra estudiantes no están, pues, en el encono deportivo del “¡Goooya!” ni del “¡Huééélum!”. Fue un montaje, narran los testigos de la época. “En el mundo entero había una gran opresión familiar, de la autoridad, pero a la vez una eclosión social, un gran despertar. El estallido real fue el 26 de julio, para conmemorar el triunfo de la Revolución Cubana, el Partido Comunista de México convocó a una marcha al Hemiciclo a Juárez, que convergió con otra de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (que iba a reclamar por la represión del 23 de septiembre en la Ciudadela) y la comunidad entera inició el grito “¡Zócalo!” (como señal para ir a concentrarse allá; en ese entonces, el lugar sólo era para eventos presidenciales). "En contraflujo, llegó una represión de grupos de contención, se dio el bazucazo a Prepa 1 (el 28 de julio) y empezó la lucha contra tanta represión”, agregó Jorge Meléndez Preciado, entonces estudiante y militante del Partido Comunista de México     Por KATYA LÓPEZ