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"Javier Valdez nunca cedió ante el riesgo"

NACIONAL

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Javier Valdez vivía con miedo por los temas de narcotráfico que reporteaba y aun así nunca claudicó hasta que lo asesinaron en su natal Culiacán, el 15 de mayo de 2017. Sus hijos sabían del riesgo en el que se encontraba su padre, pero éste siempre decía que “se tenía que reportear con el culo en la mano o apretar los esfínteres cuando se tuviera miedo”, recuerda Griselda, esposa de Javier. Para ella ese temor es un factor común en Sinaloa, parece que se han habituado a la violencia, pero ella no se acostumbra a perder a su compañero. “Él sabía lo que podía ocurrir porque los temas que abordaba no eran cualquier asunto, nunca negó que tuviera miedo, pero es el miedo que muchas personas vivimos en estas regiones. “Los enfrentamientos, no puedes estar en un bar porque de repente a alguien se le ocurre, se molesta y llega y dispara, pero lo peor y lo más triste es que normalicemos la violencia, sabes que puede ocurrir, eso no debe ser normal”, dijo.   [caption id="attachment_282929" align="aligncenter" width="1024"] FOTO: Bernardo Coronel[/caption]   A un año del crimen, enfatiza, aún persisten sentimientos, como cuando alguien del semanario Ríodoce le llamó por teléfono para avisarle lo que le ocurrió a Javier: negación, coraje, impotencia y frustración, y esto porque su principal clamor sigue siendo la justicia. “Siento un poco de todo porque no llega la justicia, porque uno se pregunta con qué facilidad la gente asesina y acaba con la vida de las personas y de las familias, trunca planes, proyectos; hay una mezcla de sentimientos. "me pregunto cuánto tiempo les ocupÓ a quienes lo asesinaron, hacerlo, planearlo, ejecutarlo y por qué la justicia es tan lenta, entonces eso acentúa más nuestro coraje”, señala mientras lucha por contener las lágrimas. Aunque el pasado 23 de abril fue detenido Heriberto Picos Barraza, El Koala, uno de los presuntos autores materiales del asesinato, Griselda exige que se encuentre a los que ordenaron el crimen y se les dicte sentencia.   [caption id="attachment_282931" align="aligncenter" width="683"] FOTO: Bernardo Coronel[/caption]   Saber que a Javier presuntamente lo asesinaron por su trabajo, dice, incrementa su dolor; sin embargo, eleva el tono de voz para señalar que mientras algunos perdieron al periodista y escritor, a ella le arrebataron a su compañero de vida y al padre de familia. “Me quitaron a mi compañero, a mi esposo, al papá de mis hijos, porque ustedes conocían al escritor y al periodista, pero nosotros conocíamos al ser humano, a la persona que salía temprano de su casa e iba a comer con mi hijo”, destaca y recuerda que Javier también fue integrante de un grupo de folclor en el que tocaba el bombo.     POR DIANA MARTÍNEZ