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Aumenta maltrato a repatriados

NACIONAL

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CIUDAD JUÁREZ, Chih.- El intenso frío en las celdas y el constante traslado a centros de detención de inmigrantes es lo que más recuerdan quienes han sido detenidos por cruzar de forma ilegal a Estados Unidos. Pero eso es sólo parte de lo que viven en su intento por lograr el llamado sueño americano. Sin mayores oportunidades de empleo en México, Mauro decidió dejar a su familia en Ixmiquilpan, Hidalgo, para enfrentar al gobierno del presidente Donald Trump e intentar llegar a Florida, por el desierto de Coahuila, donde caminó por ocho días junto a seis hombres más, expuestos al clima, la fauna, el hambre y la sed. “Es un peligro en el río Bravo y luego en el desierto. No hay agua, hay que cargar agua, como 10, ocho litros de agua para cruzar ese desierto… es peligroso, hay víboras. Caminamos ocho días y pues en partes encontrábamos agua, en partes no”, platicó luego de su deportación, en la Casa del Migrante de Ciudad Juárez. Después de ocho días de caminar, Mauro y sus compañeros no pudieron esquivar los sensores de movimiento en el desierto, y fueron detenidos por las autoridades de Estados Unidos.   [caption id="attachment_269971" align="aligncenter" width="1024"] Pulseras de migrantes repatriados son dejadas. FOTO: Hérika Martínez Prado[/caption]   Durante los ocho días que estuvo detenido, fue trasladado a centros de detención de inmigrantes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), donde sólo entonces podía ver la luz exterior. “Es triste entrar adentro en una cárcel, te van llevando a diferentes lugares, cárceles, tratos; no son los mismos (agentes). Y ni sabes si es de día o es de noche, estás encerrado… nos llevaban y nos traían… a veces nos tocaban buenos”, recuerda. De acuerdo con la Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte de México (Emif Norte), en el tercer semestre de 2017, 10.4 por ciento de los mexicanos que fueron repatriados aseguraron haber sufrido alguna violación a sus derechos por parte de las autoridades estadounidenses, mientras que en el mismo periodo de un año anterior la cifra fue de 7.3 por ciento. Mauro asegura que a él los agentes lo trataron bien, pero está convencido de no volver intentar cruzar al vecino país, donde le advirtieron que si vuelve a ser detenido permanecerá cinco años en la cárcel, ya que sería su tercer intento. “Mejor que respeten los paisanos, que no vuelvan a intentarlo… esperar a que se salga el presidente (Trump), porque algo de lo que él dice sí está cumpliendo. Yo digo que los paisanos que lo quieran intentar que lo piensen. Ahora con el ejercito (la Guardia Nacional que resguardará la frontera=, ellos pueden hacer otras cosas, como disparar”, alertó. Leonardo también arriesgó su vida al intentar cruzar la frontera, durante siete días, junto con una mujer y tres hombres, uno de los cuales les cobró mil dólares a cada uno para poder guiarlos a Estados Unidos, entre el desierto entre Sonora y Arizona. El sexto día tuvo que continuar su camino solo cuando la Patrulla Fronteriza detuvo a los demás, mientras él se escondía. “Iba yo pa’ hacia adentro, no sabía ni en qué parte iba a estar. Fue difícil, estaba muy trabajoso para cruzar, mucha migración. Vi a varios… (duré) siete días caminando. Estaba trabajoso. Últimamente, me entregué; no me agarraron porque me encontraron en el cerro. Me bajé a la carretera a entregarme. Ya andaba sólo; agarraron a los compañeros. No supe yo pa’ donde iba a ser la salida. Es muy peligroso: es un desierto, no hay comida, no hay agua; sí va habiendo, pero de vez en cuando”, narró tras recordar las noches frías en medio del desierto. Y aunque está seguro de que la migración no se va a frenar debido a la pobreza en el país, recomendó a los mexicanos no intentar cruzar.   [caption id="attachment_269970" align="aligncenter" width="1024"] FOTO: Hérika Martínez Prado[/caption]   “Yo diría que no lo hicieran y si lo hacen que piensen que es difícil, que no es fácil. Arriesgan su vida, es preocupación pa’ la familia”, dijo contento de regresar con su familia, donde continuará con la siembra de maíz, frijol, cacahuate, calabaza. Leonardo es campesino, tiene 53 años de edad, y es originario de Tlacotepec, Guerrero, donde lo esperan contentos su esposa y seis hijos, aunque saben que el dinero no le es suficiente. En México, “es difícil la vida de uno, para los paisanos. Yo soy del estado de Hidalgo y yo creo que lo que hace falta son proyectos del gobierno para que puedan salir adelante las familias. A ver si el presidente que viene cambia el país para el bienestar de los mexicanos… que haya empleos”, pidió Mauro, a quien esperan su esposa y cuatro hijos, uno de ellos estudiante de Universidad. “Soy campesino, trabajo en el campo, siembro maíz, frijol; cuando llueve le va bien a uno y cuando no, se echa a perder todo, como el año pasado: cayó la helada, le pegó a la milpa y no se logró la cosecha”, aseguró. Ivonne López de Lara, coordinador del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, destacó además los abusos a los que se enfrenta los migrantes por parte de las autoridades mexicanas. “Los policías les quitan su dinero”, lamentó la trabajadora social, quien aseguró que la migración nunca va a parar, pero sí los lugares por donde intentan cruzar. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Migración (INM), en 2017 fueron repatriados de Estados Unidos 166 mil 986 mexicanos, 25 mil 860 de los primeros dos meses, 6 mil 157 más que los 32 mil 017 deportados durante enero y febrero de este año. Y mientras que en el primer bimestre de 2017 fueron mil 30 mexicanos repatriados por Chihuahua, este año han sido 940. Pero de acuerdo con el sacerdote Javier Calvillo, de la Casa del Migrante de Ciudad Juárez, además de los mensajes que ha enviado el presidente Donald Trump es preocupante que en los últimos días estén incrementando las redadas para deportar a indocumentados en Estados Unidos. “Nos preocupan las redadas porque ya hemos tenido la experiencia antes de que se dan muchos abusos”, dijo el director del albergue que el año pasado recibió 7 mil 500 migrantes la mayoría de origen centroamericano y mexicano, aunque también llegaron de países como África y Haití. Esto a diferencia de 2016, cuando recibieron a más de 11 mil 300 migrantes, debido a la entrada a la presidencia del magnate republicano. López de Lara aseguró que están listos para recibir a un posible mayor número de deportados, “porque ahorita hemos estado sacando redadas de 80, 90 personas diarias”. Y aunque el número de repatriados se incrementa ciertos días de la semana, quienes apenas llegan con la esperanza de cruzar hacia Estados Unidos continúa diariamente.     POR HÉRIKA MARTÍNEZ PRADO/CORRESPONSAL

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