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Sólo 3 mil armas son decomisadas

NACIONAL

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Estados Unidos tiene responsabilidad en la violencia que se genera en otros países por el tráfico de armas, pero en México, poco se ha hecho para detener el flujo de éstas, además de la disminución de 83 por ciento en los aseguramientos, ya que en cinco años pasó de más de 20 mil a tres mil 500 armas recuperadas. Esto, a pesar de que se tienen datos de que al año se trafican 213 mil armas entre Estados Unidos y México, de acuerdo con cifras del Center for American Progress de Estados Unidos.

 

Maura Roldán, investigadora de Desarma México, detalló a El Heraldo de México que en 2012 se aseguraron, según datos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), 20 mil 825 armas de fuego; para el siguiente año, la cifra disminuyó a nueve mil 474, y a seis mil 552 en 2014. En 2015 se recuperaron cinco mil 513 armas y en 2016 sólo tres mil 586. Aseguró que no se podría argumentar que los aseguramientos bajaron porque hay menos armas, además que el número de homicidios con armas de fuego aumentó.

 

No tenemos información de qué está pasando, usual - mente puede ser porque no las están reportando o porque dejaron de asegurar, porque no es que haya disminuido la presencia de armas de fuego y estén asegurando menos. “Es una responsabilidad compartida, Estados Unidos sí tiene estas leyes laxas, pero también nosotros tenemos una situación que es con las aduanas, que están sobrepasadas y no se ha hecho algo para frenar el flujo”, criticó.

 

Según el estudio del Center for American Progress (CAP) , de 106 mil armas recuperadas tras realizarse investigaciones criminales en México de 2011 a 2016, el 70 por ciento se compró a un vendedor de armas autorizado en EU, según la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF).

   

“Armas que son originalmente compradas en Estados Unidos se utilizan en países vecinos para cometer un delito al menos cada 31 minutos”, señaló Chelsea Parsons, vicepresidenta de Política de Armas y Crimen del CAP.

   

Para este tráfico de armas, dijo la investigadora, los delincuentes explotan las lagunas de las leyes estadounidenses.

 

POR DIANA MARTÍNEZ