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Hilda Nucci: Plan contra el narco

De optar por legalizar, hay que empezar con la mariguana, por la ganancia que ofrece al crimen

NACIONAL

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Hace unas semanas, el expresidente de la República, Ernesto Zedillo, manifestó que durante su sexenio se equivocó en la estrategia de combate al narcotráfico. Consideró que lejos de realizar una prohibición, se debió de haber planteado un cambio de rumbo para prever la legalización de algunos de los estupefacientes. De acuerdo con la Comisión Global de Política de Drogas, los gobiernos deben encaminarse a la regularización de las drogas como una estrategia efectiva para restarles poder a los grupos del crimen organizado que se ven beneficiados por las ganancias que conlleva el tráfico de estas sustancias. En la actualidad, existen varios países en la comunidad internacional que han decidido optar por legalizar la mariguana, el opio y la cocaína para contrarrestar la violencia, corrupción y leyes insuficientes que desencadenaron su desmedido tráfico ilegal. Por ejemplo, en Portugal se permite el consumo libre de estas sustancias pero no en público; Suiza y los Países Bajos permiten la venta de cannabis y hongos alucinógenos, no pudiendo exceder de los 10 gramos el consumo personal. Por lo que respecta a nuestros principales socios comerciales, el asunto es muy similar, en Canadá se acaba de legalizar el uso de la mariguana y Estados Unidos permite en nueve estados su uso recreacional y en 30 estados su uso medicinal. En Latinoamérica, Uruguay legalizó la mariguana y países como Argentina, Colombia, Chile, Ecuador y México permiten el consumo, ya sea para uso personal, medicinal o recreativo, pero cada uno con restricciones distintas. Lamentablemente, en nuestro país, la violencia e intimidación son parte de la vida cotidiana de los mexicanos. No existe un verdadero Estado de Derecho capaz de hacer valer las leyes y las instituciones. Por ello, creemos necesario que el próximo gobierno se plantee la posibilidad de dar un giro para combatir este grave problema. En este sentido, la exministra Olga Sánchez Cordero y futura secretaria de Gobernación ha manifestado que si bien el temor de legalizar las drogas se centra en la posible adicción que se generaría en la población, se tendría que enfatizar en el fortalecimiento de campañas de prevención y rehabilitación para contrarrestar los efectos de su consumo. De optar por la legalización, se debería iniciar por la mariguana, porque es la que ofrece mayores ganancias para el crimen organizado. Su distribución y comercialización ilegal ofrece a los cárteles los recursos suficientes para comercializar otras sustancias. Es preciso que no se siga estigmatizando la legalización, sino que se vea como una solución a corto plazo que acabaría con la alianza entre el narcotráfico y el ejercicio del poder. Debemos replantearnos el rumbo y establecer parámetros que permitan beneficiarnos social, económica y jurídicamente del tráfico de las drogas. En este momento, valdría más la pena inclinarse por un enfoque preventivo que coercitivo, porque la lucha contra el narcotráfico ha fracasado.  

HILDA NUCCI COLABORADORA

@HILNUCCI