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Guatemaltecos resisten calamidades y abandono en Campeche

NACIONAL

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LA CANDELARIA. Es la vida a la intemperie, el campamento en medio de la nada. Es vivir en la provisionalidad. Es el activismo menguado, el desgaste, el agotamiento de la población y sus líderes ante la falta de soluciones. Ya han pasado 235 días desde que 416 personas fueron desalojadas. El 2 de Junio de 2017, más de mil 500 elementos de las fuerzas de seguridad (Policía Nacional Civil y Ejército de Guatemala ) ejecutaron una orden de desalojo que derivó en un desplazamiento forzado contra la comunidad de Laguna Larga. Se instalaron en la franja fronteriza entre El Petén y Campeche; tierra de nadie. Hace seis meses, cuando El Heraldo de México, visitó a la comunidad, aún había víveres; hoy escasean, pues las organizaciones civiles que se acercaban, ya no lo hacen. La ayuda humanitaria ya es insuficiente. [caption id="attachment_203587" align="alignnone" width="5568"] Foto: Édgar López[/caption] El camino de unos cinco kilómetros de lodo y tierra de El Desengaño –del lado mexicano- al campamento, es cada vez menos transitable; y en época de lluvias, casi imposible. Los líderes –Constantino Vázquez, de 72 años, y Serbelio González, de 32– han viajado 11 veces a Guatemala, sin encontrar una solución; ellos operan como interlocutores y comisionados con las entidades del gobierno en Guatemala. [caption id="attachment_203585" align="alignnone" width="5568"] Foto: Édgar López[/caption] Son los representantes de una comunidad que ahora se encuentra dividida, con enfermedades y niños sin identidad. Aún no entierran a nadie y la muerte sólo los visitó cuando una joven tuvo un aborto involuntario. Mientras, dos familias y la comadrona “escaparon”. LA DIVISIÓN Es de noche. Las familias duermen en el suelo, bajo chozas en las que se filtra el agua: las telas están rotas. Enfrentan el frío con sus anafres. Niños y adultos están expuestos al ataque de animales rastreros. Por la mañana, muy temprano un silbato los convoca a junta. Salen de sus tiendas de lona para atender el llamado del líder. Don Constantino pide dinero a las familias, pues su salud no es buena y tiene que irse a revisar a Guatemala, además de atender el asunto legal. La gente tarda mucho en dar la cooperación; y si acaso dan, es muy poco. [caption id="attachment_203591" align="alignnone" width="1024"] Foto: Édgar López[/caption] Se rumora que se están formando un grupo contra el hombre. Éste se defiende: “Si quieren que nos vayamos, pues nos vamos como líderes, pero antes me comprueban que el dinero no ha sido para los viajes a Guatemala. La división sólo nos debilita”. En otra parte del campamento, las mujeres piden –suplican– que les envíen champú, un jabón. Una de ellas, Lucía, se atreve a hablar: “Nunca nos traen nada nuevo. Aquí todo es usado; además, el agua del pozo se está secando. Básicamente estamos abandonados. Este asunto está estancado tanto como el agua del pozo ”. A unos metros de ahí, están dos familias que alcanzaron a cargar un panel solar al ser desalojados: son los únicos que tienen luz. En esta cabaña las rencillas se olvidan gracias a la pantalla frente a la que sientan. Otros se quejan porque no pueden dormir por la cercanía de las chozas, y las risas. Se alimentan con frijoles y tortillas. El máximo lujo es un par de huevos de vez en cuando. Hasta los perros buscaron otros caminos porque aquí nadie les arroja nada, nada sobra. [caption id="attachment_203595" align="alignnone" width="4712"] Foto: Édgar López[/caption] Aquí, todo es crítico y grave; todo es prioritario: la falta de dinero, la escasez de agua, de víveres o la desesperación ante la ausencia de solución a su desplazamiento. Ellos quieren regresar a sus tierras. Los ahorros se terminaron desde septiembre.“A partir de octubre muchos hombres, jefes de hogar, jóvenes y mujeres han estado buscando empleo en zonas aledañas al lado mexicano como jornaleros en plantaciones de palma y papaya en distintas localidades de Campeche, por un solo día”, según Enrique Vidal, de Voces Mesoamericanas, Acción con Pueblos Migrantes, uno de los organismos no gubernamentales que los han acompañado en este proceso. [caption id="attachment_203589" align="alignnone" width="5568"] Foto: Édgar López[/caption] En el campamento, al menos ocho niños no tienen identidad, con los adultos en esa situación, suman 22 personas sin actas de nacimiento, lo que les impide entrar a la escuela o un sistema de salud. Rodolfo nació en la franja el 11 de enero, no fue registrado “porque no hay ningún testigo confiable que pueda señalar de qué lado de la línea nació Rodolfo”, dice Serbelio. En momentos de desesperación, piensan en regresar por la fuerza a Laguna Larga, en Guatemala, pero se detienen al pensar en historias de asesinatos, de detenciones arbitrarias.   https://www.youtube.com/watch?v=d3L7QihS9R0 Por Cristina Pérez-Stadelmann

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