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Naucalpan: vivir al borde de la legalidad

NACIONAL

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Hace casi 50 años invadieron la orilla del Río Hondo, en la colonia El Conde, zona federal adscrita a la Comisión Nacional del Agua (Conagua), donde viven en casas muy austeras y con techos de lámina, pero cuentan con aparatos electrónicos de tecnología de última generación. Ahí viven familias en cerca de 100 viviendas, que forman parte de las 268 zonas asentadas de manera irregular en esta localidad, donde se estima que hay 14 mil 912 cuartos en asentamientos irregulares, con 41 mil 912 habitantes, según el Plan de Desarrollo Municipal.
No pagan predial, electricidad, ni agua potable. Pero cuentan con todos esos servicios: se cuelgan de los postes de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y están conectados a una toma del Organismo Municipal de Agua (Oapas).
En colonias populares, Oapas aplica un pago anual de mil 800 pesos -incluidos descuentos por pronto pago-, por tanto, las arcas municipales dejan de percibir más de 26 millones de pesos, por el total de este tipo de viviendas. Sobre el impuesto predial, si se toma en cuenta el cobro mínimo de 240 pesos que la Tesorería Municipal estableció para este año, serían casi tres millones 600 mil pesos los que podría recaudar al año si esas familias lo pagaran por vivir en estas zonas irregulares. Se estima que la CFE deja de recibir un millón 759 mil pesos cada bimestre, tomando en cuenta el cobro subsidiado por consumo básico de 118 pesos. En un recorrido se constató que la mayoría de las casas a la orilla del Río Hondo tienen contratados paquetes de teléfono, televisión de paga e internet, que tienen un precio mínimo mensual de 669 pesos. Además cuentan con aparatos modernos, que incluyen computadoras, impresoras y electrodomésticos como refrigeradores y hornos de microondas.
En junio se registró un desbordamiento que afectó varias colonias, entre ellas al Conde, principalmente a las casas irregulares ubicadas a un costado del Hospital General. Antonia De Santos, con 48 años viviendo ahí, dijo que pagó “su terreno” a Recursos Hidráulicos, pero nunca le dieron un papel. Sin embargo, Carlos Sánchez aseguró que “invadimos hace 43 años. Mi papá empezó a levantar un cuarto, luego yo y mis hermanos también. “Sentimos temor cuando llueve. Pero, en todos lados hay riesgos y pagar renta es tirar el dinero”, señaló la vecina Irene Hernández.
  Por Leticia Ríos

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