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Víctima de trata busca concientizar sobre este delito

NACIONAL

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Pamela fue víctima de una red de tratantes. Ella, como muchas mujeres explotadas sexualmente, fue engañada: se enamoró de un traficante de personas; su nombre, Lino Flores Merino. Ahora es parte de la fundación Camino a Casa, y comparte su historia en la campaña “Corazón Azul Contra la Trata de Personas” que lleva a cabo el gobierno de Morelos para concientizar a los ciudadanos sobre la importancia de denunciar este delito. Cuando cumplió 20 años de edad, Pamela conoció a su novio en una tienda de Oxxo de Puebla. Después de tener problemas con su madre, aceptó la invitación de él para irse a vivir juntos. Pero Lino le prohibía salir a la calle. Recuerda que un día caminaron por el centro de Puebla. Miró un aparador, pero él le dio una cachetada, porque tenía prohibido levantar la cara. Ella decidió huir; no quería una vida así y volvió a la casa de su madre. Sin embargo, pasaron algunos días y salió a buscar trabajo. De pronto alguien se le acercó: era Lino Flores. Le puso una navaja en el estómago, la jaloneo y la subió a un taxi y la llevó a Tenancingo, Tlaxcala. Allí su captor la obligó a prostituirse, tras aplicarle varías pruebas de sangre. Pamela narró que la primera noche fue violada en 30 ocasiones y logró cumplir la cuota; ella tenía que entregar a su padrote de 3 mil a 5 mil pesos por noche. En varias ocasiones, Pamela intentó huir, pero Lino Flores la manipulaba con hacerle daño a su familia, incluso matarlos. Cuando él se enojaba la golpeaba a la dejaba sin comer. En el tiempo que estuvo secuestrada tuvo dos abortos debido a la tortura física que recibía de él. Por tres años, Pamela vivió un infierno: de Tlaxcala fue llevada a Puebla, luego a Veracruz y finalmente a la Ciudad de México. Ahí trabajó en La Merced. Junto con otras mujeres ofrecía su cuerpo en la calle, pero, sería en ese lugar donde recuperaría su libertad. “Una noche, gracias a Dios, mi tratante se enojó conmigo porque no había salido a tiempo del cuarto de hotel, en La Merced. Me golpeó en frente de toda la gente, pero esa vez alguien, una persona, llamó a la Procuraduría, hizo la denuncia anónima; fue por mí y por el tratante. Ese día recuperé la libertad. Me llevaron a un refugio para personas víctima de trata de violencia intrafamiliar”, dijo. Su padrote purga ahora una condena de 16 años en Reclusorio Preventivo Varonil Oriente. Pamela terminó sus estudios profesionales de enfermería en la Universidad Autónoma del Estado México (UNAM).   Por Guadalupe Flores

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