Software espía de Guerrero está perdido

NACIONAL

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Sin reportar el destino actual del software utilizado para espiar a la clase política guerrerense, sin ninguna investigación penal por ese delito y con el silencio, al no denunciar quienes fueron violentados en su intimidad por las escuchas encargadas por Ángel Aguirre, hoy en Guerrero se cuenta con una historia más de impunidad. La trasgresión alcanzó hasta la cúpula del gobierno estatal: Emiliano Díaz Román, quien fue espiado cuando era dirigente de la Sección 14 del SNTE y actualmente encabeza la Subsecretaría de Educación Básica del gobierno de Héctor Astudillo, y César Ramos Castro, en ese entonces consejero presidente del Instituto Electoral del Estado (IEEG) y quien hoy ocupa la Dirección de Asuntos Jurídicos del ayuntamiento de Acapulco, entre otros.
El propio gobernador Astudillo reconoció que el software de espionaje adquirido a la empresa Haking Team, con recursos federales destinados a seguridad pública durante la administración de su antecesor, se encuentra desaparecido.
Así, entre Héctor Astudillo y Ángel Aguirre, existió una relación que definió la carrera política del actual mandatario. Compartieron espacio en el gabinete de José Francisco Ruiz Massieu –entre 1987 y 1993–, el primero como secretario particular del gobernador y el segundo como titular de la Secretaría de Desarrollo Económico. Ahí comenzó su relación. Si bien el priista ha renegado públicamente de Aguirre por la crisis financiera y social en que recibió el estado tras la elección de 2015, la historia exhibe un vínculo que Héctor Astudillo pretende ocultar. En 1996, con la renuncia del gobernador Rubén Figueroa Alcocer, el entonces diputado federal Aguirre entró al poder en carácter de gobernador sustituto hasta 1999. Ese movimiento fue determinante para Astudillo, dijo a El Heraldo de México un expriista que fue muy cercano al priista, porque –continuó– “con Figueroa fuera, Aguirre apoyó la aspiración del actual gobernador, –quien entonces era diputado local–, lo cual fue suficiente para proyectar a Astudillo en la alcaldía de Chilpancingo, repetir en el Congreso local y de ahí pasar al Senado.
  Por Carlos Navarrete

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