‘Abrazos, No Muros’ reúne familias de inmigrantes

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Por: Hérika Martínez Prado En medio de un río Bravo seco, en pedazos enlodado, y bajo los fuertes rayos del sol que les penetraban la piel, más de 2 mil 300 personas lograron vencer sólo por cuatro minutos todas las fronteras. Después de años de no poder tocarse, 192 familias de migrantes en Estados Unidos se reunieron con sus familias de México y Guatemala como parte del evento Abrazos, No Muros, que realizó por cuarta ocasión la Red Fronteriza por los Derechos Humanos, en la frontera de Ciudad Juárez y El Paso, entre México y Estados Unidos. La espera fue larga, pero cuatro minutos fueron suficientes para llenarse de abrazos, pedir perdón, hacer promesas y demostrar el amor. [caption id="attachment_37462" align="alignnone" width="1200"] FOTO HÉRIKA MARTÍNEZ[/caption]   Después de siete años, Leticia Ferrer de 63 años volvió a abrazar a su hija Mirna Aranza, de 30 años, con quien vivía en El Paso, Texas, hasta que la deportaron y se tuvo que quedar a vivir en Ciudad Juárez.
“Fue mucha emoción, no es igual vernos en video, que vernos en persona, y mis hijos tenían 10 años sin verse… este abrazo me revive, si un día me muero ya tengo más poquito de haberla visto“, dijo la mujer después de fundirse en lágrimas con su hija.
Volver a abrazar a su madre “es algo que no tiene palabras, es algo bien bonito y aunque es bien poquito tiempo es algo que no se nos va olvidar nunca; un abrazo es algo muy necesario“, aseguró la migrante quien le pidió a las autoridades de México y Estados Unidos que creen leyes que no separen a las familias. [caption id="attachment_37460" align="alignnone" width="1200"] FOTO HÉRIKA MARTÍNEZ[/caption]   Durante los primeros tres eventos de Abrazos, No Muros se lograron reunir más de 750 familias, a quienes esta vez se les sumaron 192 más, justo en los límites de la frontera entre México y Estados Unidos. “El objetivo es llamar la atención del gobierno de los Estados Unidos, del gobierno de México; que vean que estas políticas migratorias no deben continuar, hay una separación de familias muy grande“, dijo Irma Cruz, coordinadora regional de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos. En el río seco, la escasa agua se unió con la tierra para formar el lodo que en algunas partes se pegaba a los zapatos de los migrantes, a quienes no les importó ensuciarse o requemarse por los intensos rayos del sol. La Red Fronteriza por los Derechos Humanos se encarga de organizar el evento con apoyo de la Policía Federal de México y la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, por lo que los migrantes no pueden ser deportados mientras permanecen ahí. Y como muestra elementos de ambas autoridades comenzaron el evento con un abrazo en los límites de la frontera. El río Bravo “representa miedo, muchas veces representa muerte, pero también representa esperanza de una mejor vida“, destacó el director de la RFDH, Fernando García. El activista también destacó la satisfacción que significa para ellos ver a las familias separadas reunirse después de años. Una de esas familias, que logró contagiar la nostalgia a los mismos organizadores y periodistas fue la de Lucia Moreno, de 86 años, quien se reunió con su hija Lucía Vanesa Moreno, de 38 años, después de años de no poder tocarse. [caption id="attachment_37464" align="alignnone" width="1200"] FOTO HÉRIKA MARTÍNEZ[/caption]   Arrodillada ante su madre, la mujer le pidió la bendición para luego llenarla de besos, mientras las lágrimas recorrían su rostro. En el ambiente, la temperatura fue de 39 grados centígrados, pero los corazones de miles de migrantes y sus familias rebasaron cualquier termómetro. Durante cuatro horas, madres se encontraron con sus hijos, conocieron a sus nietos, hermanos se reunieron, y familias enteras se abrazaron frente a las autoridades de ambos países. Elizabeth Pérez, de 28 años, llegó hace 11 años a Estados Unidos, “para trabajar, buscar un futuro mejor y ayudarles económicamente a mis padres, porque somos 10 hermanos“, dijo después de reencontrarse con sus padres de Acambaro, Guanajuato. “El mensaje es que no podemos tener políticas migratorias que destruyan familias“, dijo García, quien al final invitó a todos los organizadores de ambos lados de la frontera a darse un abrazo para celebrar el evento logrado.

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