Balnearios sin agua en Morelos, latente cierre definitivo

Balnearios sin agua en Morelos, latente cierre definitivo
Balnearios sin agua en Morelos, latente cierre definitivo
Balnearios sin agua en Morelos, latente cierre definitivo
Balnearios sin agua en Morelos, latente cierre definitivo
Balnearios sin agua en Morelos, latente cierre definitivo
Balnearios sin agua en Morelos, latente cierre definitivo
Balnearios sin agua en Morelos, latente cierre definitivo
Bastaron unos segundos para que tres manantiales en Morelos se secaran. El terremoto del 19 de septiembre dejó sin su “espíritu” a los balnearios de Agua Hedionda, en Cuautla; San Ramón y Palo Bolero, en Xochitepec. “Ahora no viene nadie, pero cómo van a venir si se fue el espíritu del balneario: sus aguas”, explicó Alfonso Beltrán, encargado de Palo Bolero desde hace seis décadas. En sus 60 años de vida el balneario ubicado a 80 kilómetros de Axochiapan, epicentro del sismo de 7.1 grados, jamás se había visto tan desolado. De los mil visitantes que tenían semanalmente, ahora ni un alma acude a nadar en sus cinco inmensas albercas pues están vacías. Por sus pasillos sólo caminan cuatro hombres, entre ellos Alfonso, quienes dan mantenimiento a los jardines y esperan que el “huentle” – ofrenda en náhuatl- que pusieron a orillas del manantial rinde frutos. “Es para la madre naturaleza, para llamar el agua que se fue. Nosotros con esto pensamos que quizás más adelante vuelva a resurgir el agua”, detalló. De las autoridades no hay esperanza de que los ayuden. Han pasado más de dos meses y desconocen los apoyos que recibirán. El riesgo de cierre definitivo es latente. Los 200 ejidatarios, dueños del centro acuático, valoran si contratarán a un especialista que les ayude a “escarbar" un pozo. Algunas familias, como la de Alfonso, se niegan a dejar morir el balneario, principalmente porque es de donde obtienen ingresos para sostener a 3 hijos. A unos kilómetros se vive un caso similar. En San Ramón mantienen con agua una de las cinco albercas; con ayuda del gobierno municipal la llenaron con 50 pipas. Del resto de las albercas no ven viable replicar la misma forma. De acuerdo con Vicente Ayala, presidente del balneario, necesitarían cerca de 10 mil pipas para llenar la alberca más grande, y tomando en cuenta que cada viaje oscila entre los 450 y 500 pesos, tendrían que pagar 4 millones 500 mil pesos. “Sí podemos cerrar porque no podemos mantenerlo, es muy grande el costo”, reconoció a El Heraldo de México. Además, el día del sismo la tierra se abrió, tiró unas bardas y se tragó toda el agua, dejando en la desgracia a 125 mil peces que tenían en un lago artificial y que estaban a punto de vender. “Nos dicen que es un lugar emblemático del estado pero parece que no porque ya son dos meses y nada de respuesta”, agrega. https://www.youtube.com/watch?v=T_LfrlAfZwI&feature=youtu.be Su esposa ha tenido que buscar otro trabajo para sostener a su familia, mientras que Vicente se mantiene esperando la maquinaria que la Comisión Estatal del Agua prometió llegaría en el transcurso de la semana. De Agua Hedionda lo único que dijeron sus encargados es que en los próximos días abrirá sus puertas parcialmente. En estos dos últimos casos, se vieron afectados 707 hectáreas de riego que dependían de dichos manantiales. Los derrumbes que no se vieron Abajo de la superficie de Morelos -epicentro del terremoto que dejó 369 muertos en el país- sacudió y derrumbó capas subterráneas y modificó caudales de los manantiales. “En el subsuelo hubo algunas partes y estructuras que se cayeron, se derrumbaron, flujos de agua fueron tapados”, explicó el secretario ejecutivo de la Comisión Estatal del Agua (Ceagua), Juan Carlos Valencia. De acuerdo con el funcionario existen 160 manantiales de los cuales 16 dan origen a balnearios; de ese total únicamente tres resultaron afectados. Para mitigar el impacto se invertirán 56 millones de pesos. Sobre los balnearios que visitó El Heraldo de México, informó que Agua Hedionda está pronto a reabrir sus puertas, aunque reconoció que el caudal disminuyó significativamente pasando de 450 litros por segundo a únicamente 60. En el caso de San Ramón, esperan que a dos metros de profundidad encuentren un flujo de agua que abastezca el centro acuático y ejidos, y en caso de no ser suficiente, excavarán un pozo a menos de 100 metros. Para Palo Bolero es más complejo. Según sus estudios la única forma de salvar el centro recreativo será hacer la perforación de un pozo. “Los estudios nos indican que hay poco que hacer, la solución para reabrir el manantial del balneario Palo Bolero tendrá que ser la perforación de un paso en alguna zona cercana”, dijo. Sin embargo, hasta un día antes de esta publicación, los encargados de los balnearios confirmaron que aún se mantenían en la espera de las autoridades. Por Ricardo Ortiz

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