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Violencia política contra mujeres, una realidad que azota a México

NACIONAL

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Las mujeres, como grupo social, a través de la historia ha sido relegado no sólo en su autonomía de pensamiento y decisión política, sino también en libertades esenciales como la familiar, económica, social, laboral y hasta sexual. Por eso, la violencia contra las mujeres aqueja a la sociedad mexicana y, a pesar de los avances en diversos sectores para lograr equidad y respeto, este problema incrementa día con día. La violencia contra las mujeres se entiende como cualquier agresión, basados en una situación de desigualdad, particularmente en un sistema de relaciones de dominación de los hombres sobre las mujeres, que puede tener como consecuencia un daño físico, sexual o psicológico. Por ende, en cualquier sector, desde el deporte hasta en la política, este conflicto se hace presente. En cualquier sector de la sociedad se encuentran casos para ejemplificar la violencia de género. Y la política no escapa a ello. Extrañamente en este ámbito los sucesos no salen a la luz con la misma frecuencia que en otros, pero es una realidad que viven las políticas mexicanas de todos los partidos. Las cifras son duras, simplemente por ejemplo en Oaxaca, con datos del Observatorio de Participación Política de las Mujeres, este año se han presentado 36 denuncias de casos de violencia política contra las mujeres. En 2009 se presentó un fenómeno político al que se le llamó “Juanitas”, que consistió en que los partidos políticos nominaban candidatas a puestos públicos de elección popular con el objetivo oculto adicional de hacer que esa candidata se haga reemplazar lo antes posible con un suplente (generalmente varón) predispuesto por el mismo partido. Esto ilustra la inercia persistente del ámbito político, tendiente a resistir el cambio en materia de derechos político electorales. Para muestra, algunos botones: el atentado en contra de la vida y las amenazas hechas a Lorena Cuéllar y su equipo en la elección local de 2016 como precandidata al gobierno de Tlaxcala, se consideró en la jurisprudencia respecto de la violencia política de género. La política mexicana señaló que fue un gran logro que se sentaran las bases jurídicas que permitan a la mujer participar en una contienda electoral con mayor equidad y que considere castigar la violencia de género, que ponga en riesgo la integridad de las mujeres. La violencia política en contra de la presidente del Consejo General del Instituto Electoral de Coahuila (IEC), Gabriela María de León Farías, no ha cesado incluso ha recibido amenazas de muerte; el caso llegó hasta la Fepade. No se han tomado cartas en el asunto de forma concisa… La impunidad se hace presente. Otro caso destacado es el de la diputada Mariana Benítez Tiburcio, quien ha luchado para disminuir e inclusive evitar la violencia de género política, pues ella ha sido víctima de amenazas tanto personales como a su familia. La atacan de distintas formas tratando de presionarla; las redes sociales han sido el principal medio por el que la han atacado, tratando de evitar su candidatura al Senado. En los últimos años y gracias a la lucha constante, de acuerdo con las cifras del IEEPCO, actualmente, 58 municipios de Oaxaca son gobernados por una mujer, de los cuales 38 fueron electas a través de partidos políticos y 20 en asambleas comunitarias. Sin duda, el reto por erradicar cualquier tipo de violencia contra la mujer en el país cada día se torna más difícil, y la política, tarea crucial en el desarrollo de México, no escapa a esta amenaza. Por Gerardo Rivadeneyra