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Rodolfo fue el último de Álvaro Obregón

NACIONAL

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Sin pensarlo, José Antonio brincó del primer piso. La escalera de emergencia se había demolido y su instinto lo impulsó a saltar, a caer en la banqueta enfrente del edificio con el número 286 de la avenida Álvaro Obregón, en la colonia Roma Norte, delegación Cuauhtémoc. Fue cuestión de segundos, y eso le salvó la vida. Lo único que recuerda después de eso fue un estruendo muy fuerte y una inmensa nube blanca que le dejó el cabello abarrotado de polvo. Según su esposa, Adriana, desde ese momento Toño se sintió renacer. Tras volver en sí, buscó a los suyos, aquellos con los que llevaba semanas trabajando en la restauración del segundo piso. Todos estaban ahí, menos Rodolfo Molina, su amigo que desde hace un par de horas estaba trabajando en el mantenimiento de los baños del quinto piso. Para el hombre de 45 años no hubo suerte, quedó atrapado entre los escombros. Desde ese día, José Antonio no dejó de buscarlo; pasaron 341 horas, 15 días y 2 semanas. En esa espera conoció a la familia de su amigo. Compartió con ellos la desesperación, la tristeza, el cansancio. Vio cómo se fue deshabitando aquel campamento en el que más de 100 personas esperaban ilusionados encontrar a las 77 vidas que quedaron atrapadas en el edificio de seis pisos. Celebró durante los primeros dos días el rescate de 28 personas. Lloró con las primeras familias que se enteraron que sus seres queridos no sobrevivieron en los escombros. Protestó con ellos ante la falta de información e incluso motivó a que el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, y el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa, acudieran a supervisar los trabajos de rescate. Permaneció ahí, esperando. Se despidió de las familias que, al igual que él, perdieron a su amigo, padre, madre, hermana o compañero de trabajo. Ayer durante la madrugada, Rodolfo Molina, fue encontrado; en la lista se tachonó el nombre, en la que se encontraban los 49 que fallecieron en este inmueble, cuyos cuerpos fueron recuperados en 15 días. Toño fue el último que salió con vida de aquel edificio que en un principio estaban restaurando, y que, desde ayer con el rescate del cuerpo de su amigo, comenzaron a derribarlo. POR RICARDO ORTIZ

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