HURACÁN

Restos de huracán Ida golpean Nueva York

Ida mostró que la infraestructura ha quedado rebasada, ante la intensidad de las lluvias

MUNDO

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INUNDACIÓN. La lluvia convirtió las calles de NY en ríos y provocó el cierre del Metro, donde en muchas estaciones el agua caía en cascada. Foto: EFE

Los restos del huracán Ida golpearon con fuertes lluvias a Nueva York, una ciudad insignia de Estados Unidos, y al inundarlos puso a flote los graves problemas en el sistema de transporte Metro y las cada vez más frecuentes filtraciones en los cimientos de los rascacielos.

Esta tormenta de rápido movimiento, que ya dejó  42 muertos (en NY y los alrededores) y anegó otra vez partes de la infraestructura del Metro de Nueva York –con 104 años de antigüedad–, mostró cuán vulnerable es la línea de vida del transporte subterráneo.

Sólo dos meses antes, el 8 de julio, una serie de videos se viralizaron en redes sociales para mostrar las estaciones del Metro de la Gran Manzana anegadas, tras el paso de Elsa.

El subterráneo neoyorkino tiene un problema de agua de larga data, que requiere equipos de trabajo de manera rutinaria para tapar las fugas. Ese transporte  serpentea, a través de manantiales naturales obstruidos, y está rodeado por agua que corre debajo de una ciudad que es también isla y puerto.

Se bombean unos  14 millones de galones de agua del sistema en un día seco. Pero ahora, es probable que los problemas del Metro empeoren, a medida que las lluvias se hacen más constantes y extremas por los efectos del cambio climático.

“Da miedo”, dijo Sarah Kaufman, directora asociada del Centro Rudin de Transporte de la Universidad de NY. “El reto es cómo podemos prepararnos para la próxima tormenta, que se suponía sucedería en 100 años, pero que podría ocurrir mañana”.

La Autoridad de Transporte Metropolitano (MTA), que opera 472 estaciones, ha gastado 130 millones de dólares, desde 2017, para la limpieza y reparación de 40 mil conductos de ventilación de calles y aceras que permiten que el agua corra y no se estanque en el sistema de transporte, de acuerdo con The New York Times.

La MTA ha invertido también 2.6 mil millones de dólares en proyectos de resiliencia desde que el huracán Sandy inundó el sistema en 2012, incluida la fortificación de 3 mil 500 aberturas del Metro como conductos de ventilación, escaleras y huecos de ascensores contra inundaciones, principalmente en áreas bajas y costeras. Y 20 mdd en mejorar las salas de bombeo.
Otra parte vulnerable de la ciudad son los rascacielos. A pesar de sus altos costos, como el que se encuentra en el 432 de Park Avenue (tres mil 100 millones de dólares), una investigación de NYT reveló el alcance de los graves problemas que sufren estos inmuebles, desde filtraciones de agua y grietas en las paredes hasta desperfectos en los ascensores.

Ingenieros consideran que estas situaciones en los rascacielos se derivan de fallos de construcción y de materiales; pero tampoco descartan afectaciones a las estructuras por los frecuentes cambios extremos de temperatura.

Por Israel López Gutiérrez

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