Mamá de 39 años MUERE cuatro días después de recibir la vacuna de COVID-19, ¿fue una reacción?

Su familia asegura que la mujer no tenía problemas de salud conocidos, por lo que creen que su repentino deceso se debe a la vacuna

Mamá de 39 años MUERE cuatro días después de recibir la vacuna de COVID-19, ¿fue una reacción?
Mamá de 39 años muere luego de recibir vacuna contra COVID-19. FOTO: Especial

Conforme avanza la vacunación contra la COVID-19 en Estados Unidos, cada vez más habitantes pueden acceder al esperado fármaco, lo que también conlleva a un mayor número de personas que presentan efectos secundarios por la inoculación, algunos de los cuales pueden cobrar vidas. Ese es el caso de una mamá de 39 años que murió solo cuatro días después de recibir la inmunización contra el coronavirus.

Aunque no está claro si la muerte se debió a un efecto secundario de la vacuna, su familia contempla esa posibilidad.

Kassidi Kurill, de 39 años y residente del estado de Utah, en Estados Unidos, murió el 5 de febrero después de enfermarse y ser trasladado de urgencia al hospital, cuatro días después de recibir su segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus de Moderna.

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Su familia asegura que la mujer no tenía problemas de salud conocidos. Ellos creen que su muerte fue el resultado de complicaciones debido a la vacuna COVID-19.

La mujer recibió su segunda dosis de vacuna el 1 de febrero y comenzó a quejarse al día siguiente de dolores de cabeza, náuseas y de no poder orinar a pesar de beber líquidos.

Su condición mejoró levemente en su segundo día después de la vacunación, pero empeoró y fue trasladada de urgencia al hospital el 4 de febrero.

"Llegó temprano y dijo que su corazón estaba acelerado y que sentía que necesitaba ir a la sala de emergencias", dijo su padre, Alfred Hawley, a Fox News.

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Cuando llegó al hospital, Kurill inmediatamente comenzó a vomitar. Posteriormente le hicieron un análisis de sangre y los médicos "dijeron que estaba muy, muy enferma y que su hígado no funcionaba", aseguró Hawley.

Su condición continuó deteriorándose hasta el punto de que no pudo hablar a la mañana siguiente y su corazón y riñones dejaron de funcionar. La familia espera que la autopsia les dé respuestas de la repentina muerte de su hija. 

Kurill trabajó como técnico quirúrgico para varios cirujanos plásticos. Los trabajadores de la salud en Utah estuvieron entre los primeros en ser elegibles para recibir la vacuna.

El médico forense de Utah dice que hasta ahora no han certificado ninguna muerte relacionada con las vacunas y que no parece haber un vínculo entre la muerte de cuatro residentes de Utah, una de los cuales es Kurill, y las vacunas.

CRS


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